Kashink, artista que revoluciona el arte urbano

Kashink ha inspirado sus obras en las temáticas religiosas, igualdad de género y libertad, mostrando a través de estas una denuncia a la sociedad actual. “Cada obra que realizó es algo que surge de manera espontánea, algo que se da en el momento. Mis primeras inspiraciones fueron las máscaras, tradición que existe en casi todas partes del mundo”, dijo Kashink.

Su nombre es una onomatopeya de un cómic (sonido que hace la espada al ser desenvainada), además le gusta que dicha denominación no está definida por su género, pues para la artista es muy importante expresarse de manera abierta ante diversas situaciones, pues tuvo una educación muy estricta por tanto el pintar era romper las reglas, era hacer algo ‘ilegal’, y por tanto le gustaba.

Por otro lado, le gusta que su arte sea visible para todos, pues reconoce que hay algunas personas que no tienen la posibilidad de ir a museos o galerías, por tanto, sus trabajos los plasma en diferentes calles para que todos puedan disfrutarlas.

Sus inicios

La artista empezó con tags y poco a poco empezó a pintar cosas más personales, pues siente que todos los artistas tienen esa necesidad de expresar sus emociones, ya que así ella encuentra un equilibrio.

Su fascinación por el arte inició desde sus 10 años de edad, cuando sus padres la llevaron a una calle que tenía una exposición de esculturas de Botero, esto para ella fue alucinante y a la vez un shock estético porque era una manera de mezclar cosas bellas y feas para encontrar una estética entre ambas.

Rompiendo estándares

Su arte no es lo único que llama la atención, desde el 2013 ha estado usando un bigote como maquillaje diario, considerando este acto como una declaración, así como un experimento sociológico, que crea conversaciones aleatorias con extraños sobre belleza, género, normas y libertad.

“Primero me hacía el bigote para presentar alguna exposición o performance, pero desde hace seis años me lo hago todos los días, me di cuenta que hace parte de mi identidad y algo que me gusta mucho es tener estas dos líneas simétricas (cejas) pero si las dibujo en la zona de mis labios no se ven tan bien, pero eso es lo que me gusta, no seguir esas normas y códigos de belleza que la sociedad ha estipulado diciendo que las mujeres tienen que lucir siempre atractivas”, indicó Kashink a El Diario.

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