Hoy se cumple un año de la noche mágica del Grande Matecaña

Aquel 10 de junio del 2019 Dep. Pereira dio un paso importantísimo para conseguir el ascenso, derrotó por lanzamientos desde el punto penal a Cortuluá, fue una final de infarto.

Si en algo coinciden los hinchas, directivos Matecañas y periodistas deportivos de la ciudad consultados por El Diario cuando se cumple hoy un año de la obtención del primer título del Deportivo Pereira en el 2019, es que aquella noche del 10 de junio fue mágica, con un estadio Hernán Ramírez Villegas a reventar teñido de rojo y amarillo, sin duda alguna una visual para la historia y que quedará grabada para siempre en los cerca de 36 mil espectadores que colmaron las tribunas del máximo escenario deportivo de la capital risaraldense.
Fue una experiencia única, en especial para los hinchas más jóvenes que nunca habían vivido una instancia definitiva como esa. Cómo no se iba a poner la piel de gallina, incluso aún, cuando recuerdan que entonaron a todo pulmón, más orgullos que nunca, el himno de Pereira cuando esos gladiadores Matecañas saltaron a la grama del Hernán con el único propósito de dar vuelta a ese 2-1 del partido de ida en Tuluá. Esa noche la gente estaba más orgullosa que nunca por ser de la Perla del Otún. Pero no menos emocionante cómo los hinchas al día siguiente se deleitaron con las portadas de los medios de comunicación, viendo las fotos de su equipo del alma levantar el trofeo de campeón del primer semestre del Torneo de Ascenso y dar la vuelta olímpica tras derrotar en la tanda de penales a Cortuluá, representativo del ‘corazón del Valle’ que alcanzó a ponerle más dramatismo del esperado a ese cotejo, primero con el empate 1-1 y luego con el cobro de un penal sobre el final del partido que por poco les da la victoria sino hubiera sido por las manos salvadoras de Harlem Castillo. Lo visto en las páginas de los periódicos era real, no era una ilusión óptica, era sin duda el renacer de la esperanza, la primera piedra que al final del año traería consigo el término de una gran obra, el tan anhelado ascenso. Aunque para muchos el marcador deseado era por más goles sobre Cortuluá, ese tinte de verdadera final, el marcador ajustado, el descuento de Cortuluá, el penal atajado de Castillo y por supuesto cada uno de los cobros en la tanda de penales le dio el toque y valor de gesta.
Fue un partido sufrido, pero jugado de manera inteligente por Deportivo Pereira que empezó ganando con gol de Jairo Molina, luego Cortuluá empató, pero ni así se silenciaron los 36 mil espectadores porque aún faltaba el tanto del otro goleador, el del veterano de mil batallas Diego Álvarez, que al igual que el ‘Hombre caimán’ con su cabeza la mandó a guardar hasta el fondo del arco rival. Los penales llegaron, una definición que el Pereira nunca había disputado, por lo menos en Torneo y Liga, y que colocaba con los nervios de punta y el corazón a mil por hora a los allí presentes y a los que por televisión seguían el emocionante cotejo del Torneo I, por mucho y sin duda más emocionante que la final de la Liga.

Se hizo grande

Harlem ‘Chipi chipi’ Castillo fue el coco de los visitantes, no solo por el penal atajado antes del término de los 90 minutos, sino porque le cerró el arco en la tanda de penales a los cobradores vallecaucanos. Esa noche un arquero que no se caracterizaba por ser atajador de cobros desde el punto blanco estuvo cuando más lo necesitó el equipo. Se colocaba fin a los mitos que decían que Pereira no le interesaba levantar un trofeo y dar el gran paso para regresar a la Primera División.

 

Euse recuerda ese abrazo…

Luis Felipe Euse, director deportivo del Pereira recuerda que ese día tenía mucha ansiedad, muchas expectativas, la ilusión de que esa noche serían campeones. Euse deja claro que varias cosas sumaron para que se lograra ese momento: la contratación de un buen cuerpo técnico con el liderazgo del profesor Néstor Craviotto, con una capacidad de manejo de grupo y de vestuario, con esa sed de revancha de lo que fue en 2016. Un cuerpo técnico que tenía la experiencia vivida y conocimiento de la ciudad y sentido de pertenencia. También ayudó una empresa administrativamente viable con un excelente manejo los últimos cinco años en cabeza de Jhon Ómar Candamil, lo que permitió un proyecto con bases sólidas y un horizonte para que la gente volviera a creer en el Dep. Pereira, esa esperanza que se había perdido. “Conformamos un equipo de jugadores extraordinario, con sentido de pertenencia a pesar de que muchos no eran de Pereira. Muchos vivieron por primera vez una final pero la asumieron con madurez y con respeto por la camiseta”. Recuerda el abrazo con el cuerpo técnico, con el presidente del equipo, los compañeros de trabajo, la hinchada y esa soñada vuelta olímpica con el trofeo en las manos. El directivo sigue soñando como en aquella ocasión, y en grande, porque en su mente está la de ver al Pereira campeón en la Primera División y participando en un evento internacional.

 

Un éxito no se logra, se construye

Jhon Ómar Candamil: “fue una inmensa alegría después de cinco años de trabajar duro, ratificando que un éxito no se logra, se construye. A Dep. Pereira había que acabarlo, pero con este equipo de trabajo nos propusimos sacarlo adelante. Aún se vienen las lágrimas al ver el video y recordar. Esto es una gran alegría de corazón… la gente no creía, pero nosotros siempre estuvimos optimistas y fieles a nuestros objetivos”.

 

Alejandro Cardona, comunicaciones del Pereira
“Ese día fue muy hermoso y al ver que se agotó la boletería tan rápido. Ver llegar a tanta gente con tanto amor, a tantos niños, adultos mayores ilusionados. Se sentía muchos nervios, pero fue un marco espectacular con artistas, colores, sonrisas, desde las 6:00 de la tarde ya estaba lleno el estadio”.

 

Felipe Euse, director deportivo
“Sabíamos que esa noche iba a ser de nosotros a pesar de que veníamos con el marcador en contra. Recuerdo el grito final de somos campeones, el abrazo con mi padre, lloramos casi cinco minutos abrazados, significaba ese abrazo que yo había cumplido lo que había prometido a mi familia”.


Susana Echeverry, comunicaciones del Pereira
“El recuerdo que quedará grabado en mi memoria fue ver el pueblo pereirano unido y creyendo todos en el ascenso, ver el estadio lleno de familias enteras, hinchas de corazón que son incondicionales a la hora de acompañar al equipo, la esperanza de un título, ver al Pereira campeón, que aunque fue muy sufrido, al final lo logramos”.


Carlos Ríos, hincha

“Ese día soltamos unas cadenas que traíamos de muchos años fallidos en las finales de la B. Recuerdo la gran actuación de ‘Chipi Chipi’, Harlem Castillo, que se vistió de Superman en momentos clave en esa final. Ahora el sueño es la permanencia en Primera División”.

 

Eduardo Duque, directivo Matecaña
“Era una sensación de ansiedad, de esperar que hiciéramos un partido brillante… Durante el partido tuve la oportunidad de estar con toda mi familia, lloramos, gritamos, una sensación que no la habíamos sentido”.

Camilo Restrepo, periodista
“Quedo con la imagen de lo que fue la celebración de ese título, todos los periodistas que estábamos en el palco de prensa nos unimos en un abrazo, todos los jóvenes que nunca habíamos visto al Pereira campeón. Lloramos, reímos, nos abrazamos, fue la verdad algo muy lindo. Recuerdo las lágrimas que nos pegamos con el profe Craviotto… fue un premio a tanta insistencia”.

Gustavo Rivera, Sec. Deportes
“Celebré con mi familia en el estadio, todos sufrimos juntos”.

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