En memoria de Amparo Nore?a Zuluaga

Existen seres de luz, seres que iluminan todos y cada uno de los espacios que comparten en nuestras vidas, seres que transmiten serenidad, y eso era Amparo Nore?a Zuluaga, cari?osamente Amparito, un ser ?nico, pero mas allí de su fulgurante personalidad, más allí de su transparencia emocional, estaba su impresionante alegr?a contagiosa, era fundamentalmente eso: un ser humano integralmente alegre. Siempre transmiti? una complacencia con su vida que nos condujo inevitablemente a la evaluaci?n amable de nuestra existencia.
De la generaci?n de los 30, exactamente de 1938, naci? en el hogar de Jos? Nore?a y Ofelia Zuluaga quien recientemente arrib? al centenario de vida, y fue formada en medio de los más ?ntegros valores c?vicos y morales, principios que en medio de muchas dificultades conserv? y defendi?. Fue grande entre los grandes. Prematuramente hu?rfana de padre adelant? sus estudios superiores en Marymount, Los Angeles, California (USA), a lo largo de su vida conoci? el mundo, vivi? en Italia, Costa Rica, M?xico y Estados Unidos, a pesar de su amor por el mundo, siempre sinti? que su hogar era Pereira.
A su familia nos ense?? muchas cosas, además de la buena mesa y cocina, entre ellas, el amor. Amparo era una rom?ntica de coraz?n, y como cari?osamente su sobrina Elsa Victoria dec?a que ?Amparo vivi? enamorada 50 años, y nada se compara con 50 años de amor?. As? es, Amparito tuvo dos matrimonios, en los que se dedic? plenamente a ellos. Una rom?ntica enamorada de la vida, se identificaba con la María Bonita de Agust?n Lara. As? ella y su primer amor, Mario Restrepo Naranjo, celebraban su luna de miel en Acapulco, lugar donde se enamor? del amor. Con ?l tuvo sus dos amados hijos, Fabio Mario y Luz Amparo, a quienes sus primos les llaman Pitucho y Pitica, cosas del afecto familiar… Mario y ella fueron una pareja envidiable. Jos? Fabio, su ?nico hermano, su hermano del alma, dedic? su vida a proteger la fragilidad de ella con sus admirables consideraciones personales.
Por diferentes razones lleg? a su vida otro ser de luz, el ingeniero Manuel Mu?oz Faux, con quien vivi? los cuarenta y dos años más felices de su vida y en ella pudo desarrollar su pasi?n personal, inculcada desde el vientre materno, la gastronom?a; fue en ese espacio donde adelant? sus más reconocidos logros profesionales, incluida su admirable capacidad de convocar liderazgos. Amiga de Grau, de L?cides Moreno, de Manzur y de muchos otros protagonistas del acontecer cultural nacional logr? niveles de exquisitez con la buena mesa de por medio.
Ya en la benevolencia de su senectud comparti? sus admirables conocimientos con la comunidad a trav?s de su columna gastron?mica de todos los domingos en El Diario, dio clases de refinamiento y distinci?n con sus exclusivas recetas. Repito, fue grande entre las grandes.
Por:Valentina Pignalosa Restrepo

 

Cr?dito foto: Enrique ?lvarez

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