“En Pereira tienen un fenómeno muy grave de paramilitarismo sicarial”

¿A qué se debe su visita a Pereira?

Desde la fundación estamos haciendo un ejercicio en 3 partes. La primera es una investigación para entender qué pasa en el país en el marco de esta ola de protestas. Ya estuvimos en Cali, Facatativa, Soacha, Bogotá, Manizales y Pereira.

En segundo lugar estamos promocionando el libro “Por qué los matan”, el cual habla sobre la victimización a líderes y lideresas sociales.

Y finalmente estamos haciendo un ejercicio que denominamos “Clase a la calle”, con el que pretendemos contarle a la ciudadanía que es lo que esta pasando actualmente en el país.

 

¿Está cerca el fin de las protestas en Colombia y Risaralda?

En Colombia en el marco de las protestas se viene un fenómeno que denominó Electrocardiograma, el cual consiste en que vamos a tener 3 o 4 semanas pacíficas, después 1 semana de fuertes y numerosas protestas, otra vez semanas pacíficas y así nos vamos durante todo este año.

Ese electrocardiograma se dará porque el Gobierno nacional no quiere negociar porque creen que sí el país sigue así, mucha gente va a votar nuevamente por ellos.

En segundo lugar, el Comité del Paro aunque quiere negociar no puede hacerlo, porque no representa a todos los que están marchando en las calles. Por ejemplo, una gran cantidad de jóvenes que participan de la protesta, no se siente identificados por el Comité. Además los jóvenes en varias ciudades, entre ellas Pereira, están construyendo un proceso asambleario que no tiene nada que ver con el Comité del Paro y así desde el Comité les digan que levanten las manifestaciones, estos no lo van hacer.

A esto hay que sumarle que estamos a 9 meses de las elecciones del Congreso y a menos de un año de la primera vuelta presidencial y en Colombia esto hace parte de un cálculo electoral que también influye en las jornadas de protestas.

 

¿Qué está ocurriendo en Pereira en el marco de las protestas?

Pereira y Cali tienen un fenómeno muy preocupante que nosotros desde la fundación llamamos paramilitarismo sicarial. En el asesinato de Lucas Villa, por donde se va el sicario en la moto debería haber un CAI móvil, pero este no se encontraba en el lugar al momento del hecho. El caso en el que un camionero que participaba del bloqueo en La Romelia, recibió un disparo, a los días el perpetrador se escapo de un calabozo utilizando una segueta lo que algo ridículo. Esto no hubiese podido suceder si no existiera cierta complacencia por parte de la Policía.

 

¿Las protestas cambian el panorama político del país?

Claro que sí, en nuestros cálculos el partido de La U prácticamente desaparece del mapa político, hoy cuenta con 14 senadores, pero para las próximas elecciones es muy posible que solo quede con 4. El Centro Democrático va a perder 8 o 9 senadores. Cambio Radical reducirá su participación en el Congreso a la mitad. El impacto de las protestas en el mapa político va a ser demoledor, de eso no hay duda.

 

¿Cómo va a quedar el panorama político en Risaralda, después de las manifestaciones?

Va a ser un panorama cambiante, será un panorama muy novedoso, preveo que por primera vez el departamento va a tener un representante a la Cámara de un partido alternativo, creo que va haber un descalabro de varias de las estructuras políticas tradicionales, la gente quiere cambios.

Lo de Pereira y Manizales es brutal, mucho más que lo de Cali y Bogotá, porque los jóvenes están pidiendo cambios en la política. La gente tiene en el imaginario que los jóvenes no votan, pero creo que eso era antes, los de ahora si van a votar. Entre el 2018 y este 2021, 1.7 millones de jóvenes entraron al censo electoral y la gran mayoría de ellos va a votar.

 

¿Tienen investigaciones por posibles dineros del narcotráfico en las campañas políticas de esta próxima contienda electoral?

Nosotros desde la fundación seguimos haciendo este tipo de investigaciones. Precisamente estamos haciendo una investigación para el caso de Risaralda, cuyos resultados saldrán en algunos meses. Nosotros ya hemos advertido de esta situación en Dosquebradas y en otras casas políticas en el departamento.

 

¿De qué trata el libro Por qué los matan?

Es un libro que analiza porque matan líderes y lideresas sociales. Tiene 3 conclusiones generales. Lo primero es que la mayoría de los que matan a estas personas son sicarios, ya es el Clan del Golfo o Los Rastrojos como ocurría antes, sino que son sicarios y no sabemos quien los contrata. Lo que si sabemos es que en el 80 % de los casos son cometidos por sicarios.

En segundo lugar, hay que decir que el asesinato de líderes y lideresas sociales, es un golpe durísimo a la democracia en las zonas donde matan a estas personas. Allí la democracia va muriendo y desapareciendo.

La tercera conclusión es que este 2021 será un año muy duro. Los años preelectorales son muy difíciles en el país y prevemos que está vigencia va a ser muy compleja.

 

No solo están matando a los líderes sociales, también los jóvenes aducen que los están matando ¿Por qué?

El gran problema que tenemos en el caso de las manifestaciones, es que los niveles de represión son muy altos. En Perú mataron a 2 estudiantes en las protestas y por ello tumbaron al Presidente. En Chile durante las manifestaciones murieron 15 personas en lo que ellos llaman choques con las fuerzas del orden. Mientras que en Colombia en el marco de las protestas hubo 43 muertos en 3 semanas. Estos niveles de represión son muy graves y aquí no renuncia o sacan al Presidente, ni siquiera a un general, no hay una reforma de fondo. Ese mensaje de impunidad es muy peligroso y por eso vemos a muchos jóvenes clamando porque se acabe la represión.

 

¿Por qué se presentan actos vandálicos en el marco de las jornadas de protestas?

La violencia en medio de la protesta es una cosa relativamente normal, siempre ocurre. Lo que hay que decirle a los manifestantes es que tienen que controlar esos fenómenos violentos, porque eso empaña todo el ejercicio democrático de las marchas. Muchas veces en las manifestaciones, no solo en Colombia sino en varios países, se destruyen paraderos de buses u otro tipo de infraestructura, pero lo que hay que decirle a los jóvenes, es que ese tipo de actos no los podemos normalizar, no podemos volverlo algo aceptable, hay que modificarlo.

Tampoco es tolerable la violencia de la Policía hacia los jóvenes. La fuerza pública no puede estar quitándole ojos a los manifestantes, no pueden estar disparándoles, eso no está permitido en un estado de derecho y los policías que incurran en estos vejámenes deben ir presos.

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