Un doloroso adiós

Dolorosos instantes se vivieron en la Iglesia Nuestra Señora de Los Dolores del cementerio San Camilo en Pereira donde se cumplió la ceremonia religiosa y el sepelio de la familia que murió en La Línea. Familiares y allegados acudieron para despedir a las víctimas del terrible accidente.

Lágrimas y globos

La tragedia se apoderó de la familia Orozco Monsalve, su destino quedó sellado con el trágico accidente que tuvo lugar en el túnel Los Venados en la vía que conduce de Calarcá a Cajamarca y que acabó con sus sueños. El fallecimiento tomó por sorpresa a los habitantes de El Balso en Dosquebradas, lugar donde residía la familia.

 

 

 

 

 

 

 

 

Los féretros de Cristián Orozco, Luisa Fernanda Monsalve, Mary Vargas y los dos niños, Christopher y Adrián, arribaron a San Camilo en medio de un mar de dolientes, que llevaban globos blancos.

Durante la ceremonia religiosa y la inhumación en las urnas, los gritos y el llanto desesperado de los allegados de los Orozco Monsalve quebró aún más el ambiente triste que se vivía.

Un grupo de mariachis entonó diversas canciones de despedida que fueron coreadas por los asistentes a la ceremonia, mientras los trabajadores del cementerio hacían las lápidas en cemento. Las lágrimas recorrían los rostros de las personas que conocieron a la familia, mientras que evacuaban del cementerio a los allegados que no podían soportar el dolor de una inesperada despedida. 

 

 

 

 

 

 

Recordar con el corazón

“Fue una situación muy violenta, eran personas muy cercanas a todos, es un impacto muy fuerte lo que causó este accidente. Los vamos a recordar con el corazón, mirando al cielo con la esperanza de que ellos con su buen bondad fueron personas que sabemos que Dios los amaba mucho. Solamente que las circunstancias de este mundo fueron difíciles”, manifestó uno de los asistentes.

 

 

 

 

 

 

 

 

No quería ocasionar una tragedia

El conductor de la tractomula que al parecer perdió los frenos y que terminó estrellándose contra los demás carros en La Línea, indicó en medios de comunicación que pidió a Dios que lo ayudara para no ocasionar una tragedia pero que nunca imaginó que había una fila de vehículos en el túnel. El transportador debía cumplir la ruta Yumbo -Barranquilla, llevando 17 toneladas de llantas, lubricantes, aceite y agua para frenos.

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