Por Mariana Suárez Guarín
El colegio Inem Felipe Pérez de Pereira, fue pionero en un novedoso plan de Bachillerato Para Adultos en Risaralda, donde los hijos ayudaron a sus padres a terminar la primaria y el bachillerato, Educación en Alianza Padres e hijos. Uno de los promotores de este proceso, relata su experiencia con la idea de generar más conciencia educativa entre la población y con el mensaje contundente que no importa la edad, nunca es tarde para aprender.
¿De dónde nació la idea?
“El Departamento de Bienestar Estudiantil del Inem en el año 1989, encontró que de 300 niños aspirantes a matrícula para grado 6°, el 19% de los padres no habían terminado la básica primaria completa y un 48% reportaron tener por lo menos un grado del bachillerato, pero sin graduarse. Por lo anterior se estipuló que los jóvenes estudiantes del grado 11° tuvieran la responsabilidad de prestar un servicio social en alfabetización como guías y tutores de sus propios padres con lo cual se logró vivenciar las bondades de una alianza entre padres e hijos, para mejorar la calidad educativa y de paso certificar a los adultos que cumplieron el proceso formativo durante un semestre de trabajo. El programa se presentó en foros regionales y nacionales, se aceptó ir en ese entonces con los muchachos estudiantes de 11° y 10° (denominados guías), a distintas partes del país como Armenia, Medellín, Neiva), para dar a conocer la plataforma organizacional del grupo. La Secretaría de Educación municipal y departamental apoyaron la iniciativa, legalizaron con resoluciones las posibilidades de presentar los exámenes finales y otorgar certificados en otra Institución Educativa como lo fue el Colegio Gildardo Castaño”, manifestó Néstor Galindo, director de bienestar estudiantil del Inem en ese momento y promotor del programa, actualmente psicólogo.
Los padres de familia ingresan a las aulas
“Recuerdo que el día sábado 17 de febrero de 1990 fue programada la matrícula para iniciar con el Programa de Bachillerato Sabatino para adultos, estábamos esperando a 63 personas y la gran sorpresa fue que llegaron 170 personas interesadas en matricularse tanto en primaria como en bachillerato. A partir de eso se organizaron en grupos de trabajo para facilitar la tarea y los jóvenes de grado 10° y 11° se prepararon para ser docentes en un área específica y enseñar a los adultos. Otro grupo de estudiantes también se preparó para servir como acudiente y velar por la nivelación académica de sus padres de familia para la culminación de su primaria y bachillerato; este programa se ejecutaba los días sábados después de mediodía. Así mismo otros grupos de estudiantes jóvenes hacían recreación a los niños más pequeños, como una especia de jardín infantil, para que los adultos pudieran estudiar tranquilamente en estas jornadas sabatinas”, manifestó Néstor Galindo.
Galindo también confesó con lágrimas en los ojos, que fueron momentos muy emotivos ver a los jovencitos enseñando a sus padres y preocuparse por su formación académica. “Recuerdo ese entusiasmo de los niños y niñas acudientes hablando sobre el proceso de educación de sus padres, manifestando su preocupación por que los padres no hacían las tareas y les tocaba a ellos hacerse responsables de que aprendieran y se pudieran graduar pronto”
Los primeros certificados de estudio se dieron a través del Icfes, mediante la validación en un solo examen. La idea era que, si un solo ser humano se promueve en su estudio durante el semestre, esto era muy gratificante para los jóvenes guías de grado 11° y valió la pena el programa. Fue entonces cuando los estudiantes de último año y los adultos matriculados evidenciaron que si era posible capacitarse y presentar el examen de validación y durante los semestres se obtenía el 60% de éxito y este aumento durante los dos años.
Primer bachiller del programa
Luz Marina Moya actualmente tiene 65 años de edad, es egresada de este programa de Bachillerato Sabatino Para Adultos en el año 1993, y relató sus experiencias con este plan académico. “Fue un gran orgullo y logro haberme graduado de este programa el cual hice en 3 años, básicamente fue una enseñanza personalizada, aprendí a leer y a escribir, y muchas otras cosas que nos enseñaban en ese entonces los estudiantes jóvenes, así como de la mano de Néstor Galindo, el director de bienestar estudiantil, quien fue mi mentor de estudio y mi guía; posteriormente realicé la validación de materias con el Icfes y recibí mi certificado de bachiller. Más adelante ingresé al SENA donde me gradué de un Técnico en Secretaría general; pienso que nunca es tarde para aprender, yo comencé a estudiar a la edad de 28 años, hoy no sé qué auge tenga el programa, pero antes y en ese entonces si se le daba la importancia, porque la prioridad eran los estudiantes y su formación académica, así como la alianza entre padres e hijos a través de esa filosofía de educación”.
Método de estudio
Una de las razones para poner en marcha este programa fue que en ese entonces no entraba en el departamento de Risaralda, la Radio -difusora Nacional por lo que los adultos no tenían acceso a la educación secundaria y este programa de educación se convirtió entonces en una excelente alternativa de educación para los adultos. Los módulos de estudio eran preparados por un docente y licenciado del Inem, para ser desarrollados por los estudiantes de servicio social, conjuntamente con los adultos del programa y otra herramienta básica fue la filosofía de Cibernética social, creada por el doctor Waldemar De Gregori con la cual se facilita sistematizar el pensar, el sentir y el hacer, en los procesos cognoscitivos, emocionales, y operativos para no fallar en el intento.
“Este 2022 el Inem Felipe Pérez, cumple 50 años de vida institucional y programas como el de Bachillerato Sabatino Para Adultos, con el cual esta entidad fue pionera y ejemplo que sirvió de modelo a otros lugares de Colombia, reafirman el compromiso de seguir trabajando por promover la educación y seguir apoyando a los estudiantes jóvenes y adultos en la continuidad de los procesos académicos y en su salud mental, es muy importante que esto se tenga en cuenta en los planes y programas del Ministerio de Educación, del municipio y del departamento”, concluyó Néstor Galindo.
DATO
Importante
El Decreto 3011 del 19 de diciembre de 1997, el MEN reglamentó la Educación de Adultos en todo el territorio nacional, y Pereira aportó la iniciativa de los docentes y estudiantes para facilitar la educación de los padres con un programa en el que los hijos son (fueron) los acudientes y tutores de los adultos en el Inem Felipe Pérez de la capital risaraldense.



