Por: Andrea Ramírez Mosquera
El segundo domingo de cada septiembre, fue declarado como el Día Nacional del Patrimonio Cultural de Colombia desde hace más de 20 años; no obstante, desde 1998 el Ministerio de Cultura impulsó que esta celebración se extendiera a todo el mes, en el caso de Pereira, y para conmemorar dicho evento el museo Lucy Tejada desarrolló una serie de actividades encaminadas a la exaltación de los diferentes patrimonios de los cuales gozan los pereiranos; una de ellas, fue la charla dictada por el arquitecto y restaurador Julián Rincón, quien realizó una juiciosa investigación histórica cuyo fruto expuso bajo el nombre de: “Simbología Masónica en el trazado urbano de Pereira” hablando de la cercanía de la Perla del Otún con los grupos masónicos de los cuales se conoce hacían parte personajes como Tomás Cipriano de Mosquera en el ámbito nacional, o José Francisco Pereira Martínez, Santiago Londoño, y Rafael cuartas (entre otros), a un nivel más local.
Teniendo en cuenta que muchos proceres de ciudad, y arquitectos que diseñaron y planearon La Querendona practicaban la masonería, no es de extrañar que en su oficio profesional dejaran plasmada su participación en dicha comunidad, Julián Rincón, quien además aclaró no hacer parte de esta sociedad ofreció una visión personal de los símbolos masónicos que conoce e identifica como parte de Pereira, e igualmente recordó la importancia de la preservación del patrimonio arquitectónico como tesoro invaluable de una ciudad que tiene características únicas en Colombia.
Primeros trazos
Julián explica que, al hablar de trazado urbano, se trata directamente de temas relacionados con arquitectura y urbanismo: “es la manera en que se traza el futuro de una ciudad, en la época fundacional se estaban midiendo espacios y caminos; donde se podía fundar un municipio o una ciudad se hacían trazos urbanos, muy pocos ejercicios urbanos en Colombia se dieron de manera planeada, habitualmente eran ciudades que surgían a lo largo de los caminos, en pocos se encontraba un ejercicio práctico hecho por un urbanista, como en el caso de Pereira” cabe destacar que en el territorio que ocupa Pereira hubo 2 procesos fundacionales, originalmente el de Cartago, que se desplazó a su actual ubicación y como reconstruye Rincón, Guillermo Fletcher, un arquitecto inglés realizó entre 1870 y 1880 el primer trazado urbano de la malla del municipio con un trazado octogonal donde hay espacios de “vacíos” urbanos en los que se fundaban las plazas y parques del municipio, este tipo de planeación responde al nombre de Malla Americana y sería el que usó Fletcher, ya que como indica Julián Rincón, sus documentos originales aún pueden ser consultados.
Rincón encontró en los documentos históricos de la planeación de Pereira símbolos como escuadras, compases y circunpuntos que tienen medidas y proporciones específicas respondiendo a un ejercicio delicadamente planeado: “Hablar de la fundación de Pereira sin hablar de masonería es imposible, empezando porque fue fundada en un terreno donado por un masón; librepensadores tolerantes y múltiples culturas provenientes de los distintos puntos se encontraban aquí, analizar esos hitos urbanos permite hacer un entrelazamiento de quienes promovían el crecimiento de la ciudad y finalmente quienes lo hacían estaban vinculados con la masonería y muchos masones hicieron parte de la sociedad de mejoras de Pereira, eso le dio a la ciudad un aire de librepensadora que se vio reflejado en arquitectura, instituciones y urbanismo” indica Julián quien además explica que su análisis e investigación que le tomaron más de 5 años son totalmente personales, realizados con recursos propios, disponiendo de su tiempo libre y lo hizo debido al profundo amor por su ciudad natal, también revisó libros como los de los historiadores Hugo Ángel Jaramillo y Álvaro Zuluaga.
Hallazgos y simbología
“Fletcher, quien era masón, crea un plano totalmente intencionado; este es un ejercicio académico muy interesante que deja ver los ejes de la conexión físico espacial de los parques y la alegoría a símbolos masónicos que siempre ha estado a los ojos de todo el mundo pero nadie lo ve, no se trata de geometría al azar, es pensada en establecer y entablar principios masones, no se puede discutir que estas plazas coinciden, no son casualidades urbanísticas y menos en un tiempo en que la arquitectura urbanística era muy juicioso y dedicado” asegura Julián Rincón, quien además destaca que las plazas originales de la ciudad no solo tienen símbolos masones en su diseño sino que además en cada una hay un ícono o personaje vinculado con esta sociedad: “realmente el lenguaje arquitectónico pereirano está aunado a la masonería” insiste.

Falta de cuidado
Múltiples artículos de la constitución nacional, como el 70, 63, 64, 68 y 72 hablan de la importancia de cuidar, proteger y promover el patrimonio, sin embargo, como Julián Rincón explica, el afán desmesurado por conseguir beneficios económicos puede borrar siglos de historia en minutos a fin de escuchar el sonido de una caja registradora: “proteger las manifestaciones culturales no es solamente arreglar edificios y sacar licitaciones para obras públicas, proteger la riqueza cultural también significa procesos de investigación y preservación de la memoria cultural, de recuperación de dicha memoria, para esto, los presupuestos son muy bajos y mientras tanto la política prefiere gastarse el dinero haciendo canchas y coliseos que procesos de preservación cultural” señala el arquitecto.
“Estamos demoliendo el poco patrimonio que tenemos porque es más lucrativo un área comercial que un patrimonio cultural, es más importante tumbar Babaria para construir un centro comercial, tumbar el convento Carmelo para poner consignatarias de vehículos, tumbar teatros para hacer almacenes de zapatos, es más importante una vía que la estación de nacederos, ahí debemos preguntarnos qué es progreso y qué es desarrollo que son dos cosas muy distintas, la presión inmobiliaria sobre los bienes patrimoniales es agresiva y la gente aprende a verlas solo como casas viejas con paredes de barro y olvidan que es lo que somos como pereiranos, es nuestra cultura, la historia que nos atañe, acoge y acompaña, tenemos progreso pero no desarrollo; el mismo municipio no tiene la infraestructura ni los profesionales para hacer procesos más juiciosos respecto al tema” finaliza Rincón como llamado de atención hacía la importancia de este tipo de procesos.
El arquitecto Investigador

Julián Rincón, es un arquitecto pereirano que cuenta con una amplia experiencia en procesos de contratación estatal, licitaciones públicas, interventoría y ejecución obras civiles de carácter institucional, comercial, industrial y residencial; proyectos de restauración y conservación de bienes inmuebles de carácter patrimonial.



