Mayra Marrufo.
El proyecto contó con el visto bueno de las diferentes organizaciones de la comunidad,
el apoyo de 58 congresistas y entrará para su trámite por la Comisión Séptima de la Cámara.
Carolina Giraldo Botero, fue la encargada de radicar el proyecto de ley ‘Inconvertibles’, con el cual se busca prohibir las mal llamadas “terapias de conversión” o Ecosieg en Colombia.
En Secretaría de Cámara de Representantes y en compañía de diversas organizaciones sociales de la comunidad LGBTIQ+, la representante a la Cámara de la Alianza Verde por Risaralda, Carolina Giraldo Botero, radicó la iniciativa, como parte de las primeras acciones adelantadas por la Comisión de la Diversidad:
“Estamos radicando hoy lo que se ha denominado “Inconvertibles”, es un proyecto que busca prohibir las mal llamadas terapias de reconversión, esto es cuando a alguien lo quieren obligar a ser alguien que no es, por ejemplo, una persona que es gay que la quieren obligar a ser mediante supuestas terapias lo que no es, esto se ha denominado a nivel internacional prácticas de tortura, en muchos países ya están prohibidas y en nuestro país hay algunos lugares en donde estas prácticas siguen siendo usuales, por eso es importante avanzar para que se radiquen por fin estas prácticas que son de tortura, en donde las personas la pasan muy mal, muchas veces las familias no saben qué hacer cuando tienen un hijo o una hija lesbiana, todo debe ser desde la práctica del amor, del respeto y no de obligar a un ser querido a ser lo que no es; también queremos avanzar a la
cultura ciudadana respetando a los demás”, manifestó la representante Giraldo.
Aseguró que se hizo una encuesta por parte de una organización en donde se evidenció que aproximadamente 67 personas LGBTIQ+ en Colombia les han tratado de inculcar que deben cambiar sus maneras de pensar, de ser y de sentir.
“Este es un dato que es importante para que trabajemos sobre el y luego hay un porcentaje de ese que pasó por estás mal llamadas de reconversión y mucha gente se
siente conflictuada internamente y esto ha generado muchos casos de intentos de suicidio, la vida y el respeto deben estar por encima y no debemos tener miedo de ser quienes somos y a aceptar a nuestras familias como son”.
¿Si se descubre a alguien que practica estas terapias puede acarrear algún castigo?
“Precisamente lo que se está buscando es que se prohíban estas terapias de reconversión, por supuesto, si se encuentra que se están evidenciando, efectivamente tiene que existir algún tipo de castigo o sanción. Sobre todo que la gente sepa que somos una Colombia en donde tenemos que caber todos y todas”.
Por el momento, quien incurra en estas prácticas no tiene ninguna repercusión legal, puesto que no está regulado.
¿Se plantea sancionar a padres y madres cuando obliguen a sus hijos a recibir estas terapias?
“Lo que estamos planteando en caso de los padres y madres, es que no lleguen a esas circunstancias, también se debe tener toda una pedagogía cultural para que no tengamos que llegar a decirle a los padres que sometieron a sus hijos a un caso de tortura, esos casos hay que evitarlos para no llegar a sanciones tan fuertes, sino que se prevengan”.
La parlamentaria también expresó que en la actualidad existen personas LGBTIQ+ que son sometidas a maltratos, violaciones, tortura y violencia forzada, bajo laexcusa de que deben ser “curadas”, por lo que urge que este proyecto se haga realidad. Cabe destacar que esta es la segunda vez que se intenta dar trámite al proyecto de ley en el Congreso, la primera se dio en la legislatura pasada, bajo el liderazgo del ex representante Mauricio Toro, quien en su momento argumentó que una de cada cinco personas LGBTIQ+ y una de cada tres perteneciente a la comunidad Trans, podría llegar a ser sometida a una de estas llamadas terapias de curación.
El proyecto contó con el visto bueno de las diferentes organizaciones de la comunidad, el apoyo de 58 congresistas y entrará para un trámite por la Comisión Séptima de la Cámara.
En la actualidad, países como Francia, Canadá, Alemania, Brasil, Chile, Ecuador y Malta, han prohibido las mal llamadas ‘terapias de conversión’.



