La impunidad de Israel por los crímenes de guerra que comete reiteradamente contra la población palestina y por sus 16 años de cruel bloqueo ilegal en curso de la Franja de Gaza alienta a que se cometan aún más violaciones y cronifica la injusticia
El Talmud lo podemos definir como la historia oral del pueblo judío, es un libro que contiene la tradición oral, doctrinas, ceremonias y preceptos de la religión judía. El Talmud es la obra que sirve de guía espiritual y hasta legal del judaísmo, religión que posee pocos seguidores en el mundo, con cerca de 15 millones, frente a 2.300 millones del cristianismo y 1.800 millones del islamismo, entre otras.
El judaísmo es una religión practicada por una parte del pueblo israelí y habla de ser “El pueblo elegido de Dios”, lo que ya implica una compleja mirada etnocentrista y preferencial de ese Dios que los seleccionó a ellos. Hay muchas religiones repartidas en el mundo, con nombres de diferentes dioses, que dicen ser ellos los elegidos, ¿cuál escogemos?
Siendo en pueblo elegido, su aporte a la humanidad debería ser bien significativo, pero al realizar un rastreo por la historia, realmente la contribución de los judíos es poco y casi intrascendente. Desde sus huestes de seguidores tratan de no hablar del etnocentrismo, pero los más ortodoxos seguidores de esa fe se consideran los privilegiados en toda la amplitud del término. En aras de avanzar en la discusión, se razona que la elección se da en términos de la posibilidad de “acercarse a Dios”, lo que se convierte en otro argumento excluyente, pues las demás creencias también hablan de esta misma consideración y no fueron elegidas.
El pueblo palestino también ha padecido la complicada situación de la diáspora, como son los momentos históricos acaecidos entre los siglos XIX y XX, ocurridos para eludir el reclutamiento forzoso en el ejército otomano, el éxodo de cerca dos tercios de la población palestina durante la ocupación israelí en 1948, y la acaecida tras la Guerra de los Seis Días en 1967, sin contar la actual que puede llegar a más de un millón. Palestina durante varios siglos estuvo ocupada por pueblos considerados árabes – palestinos, por ejemplo, en 1918, 3 de cada 4 habitantes en la región, eran árabes. Los judíos solo poseían un escaso 5.5 % de las tierras y no existía ningún movimiento que impulsara el estado judío. Por siglos la convivencia fua absolutamente pacífica.
Sionismo
La ocupación del territorio palestino surgió de un proyecto del imperio británico, que impulsó la inmigración judía, lo que provocó la insurrección del pueblo palestino desde 1936 hasta 1939. La derrota le costó a los palestinos miles de muertos y facilitó la ocupación y creación del Estado de Israel. Entonces apareció el sionismo para reivindicar un supuesto derecho bíblico de los judíos -al fin y al cabo, se autodenominan el “pueblo elegido”- sobre el territorio que hoy se denomina Israel, y comenzaron las persecuciones a los árabes y palestinos. Con el apoyo de las grandes potencias mundiales, incluyendo a Rusia con su dictador Stalin y magnates de todo el planeta, compraron tierras, crearon grupos armados y comenzó la opresión y aniquilación de todo un pueblo. En 1947 y bajo el auspicio de Gran Bretaña, la ONU decide partir el territorio en dos, una zona árabe y otra judía, quedando Jerusalén bajo la administración de la ONU, mandato que como se verá más adelante también fue rechazado por el estado israelí. El sionismo invasor perpetró masacres, expulsiones, más de 500 aldeas destruidas, cerca de 800.000 habitantes refugiados, todo un régimen de apartheid con los palestinos. Contradictorio con lo expuesto en el Éxodo (22,22): “No dañaras a las viudas, ni a los huérfanos”, pues no solo generan la condición de viudez y de orfandad, sino que a la vez los obligan a emigrar de su tierra. También en Amós (4,1), “escuchen esto, …flor y nata de Samaria, que oprimen a los pobres y maltratan a los necesitados…”. por lo que tal vez esta parte de la Biblia ha sido omitida en sus estudios con acciones son totalmente opuestas a este llamado de sus sacras escrituras.
En 1967, Israel invadió y ocupó militarmente Cisjordania, Gaza y Jerusalén Oriental, lo que originó la Resolución 242 del 22 de noviembre de 1967 del Consejo de Seguridad de la ONU, y que de forma sucinta prohíbe la adquisición de territorio por medio de la guerra; la necesidad de trabajar por una paz justa y duradera, en la que todos los Estados de la zona puedan vivir con seguridad; el retiro de las fuerzas armadas israelíes de territorios que ocuparon durante el reciente conflicto; la terminación de todas las situaciones de beligerancia o alegaciones de su existencia, y el respeto y reconocimiento de la soberanía, integridad territorial e independencia política de todos los Estados de la zona y su derecho a vivir en paz dentro de fronteras seguras y reconocidas y libres de amenazas o actos de fuerza; garantizar la libertad de navegación por las vías internacionales de la zona; garantizar la inviolabilidad territorial e independencia política de todos los Estados de la zona, adoptando medidas que incluyan la creación de zonas desmilitarizadas. La resolución incluye “un rechazo al traslado forzoso de la población civil palestina”, situación que se reitera hoy. Demasiado claro y explícito, pero todo lo ha obviado el estado judío.
La danza de la muerte presenta la siguiente estadística -infortunado hablar de muertes humanas a través de los números- del balance de muertos por los bombardeos en Gaza desde el año 2007, es decir no se incluyen los realizados en los últimos años en Cisjordania: 13.505 palestinos y 1008 israelitas. En la macabra cifra de esta última confrontación, hasta la fecha, han fallecido 8.320 palestinos, entre ellos más de 3.000 menores —¿bebes terroristas? —, según Amnistía Internacional (AI). Las mujeres y los niños constituyen más del 68% de las víctimas mortales; los heridos superan los 15.000 y el número de niños sin escuela asciende a 625.000, según la ONU.
El 13 de mayo de 2023, las fuerzas israelíes atacaron un edificio de cuatro pisos en el campo de personas refugiadas de Yabalia, donde vivían 42 personas de la familia extendida Nabhan. Cinco de sus miembros vivían con alguna discapacidad, de los que tres usaban silla de ruedas.
Subyugado
El 13 de septiembre de 1987, se llegó a un acuerdo entre la Autoridad Nacional Palestina (ANP)y el estado israelí, en cual se definió la creación de dos estados, Israel se queda con el 78% del territorio histórico de Palestina y ésta con el 22% restante, lo que hoy se conoce como Gaza y Cisjordania, pero bajo una administración mixta, es decir que Palestina debería seguir subyugado a los gobiernos israelitas.
El campo de refugiados (en su propio país) de Shuafat, está dentro de Jerusalén, donde viven aproximadamente 24.000 palestinos. La ANP no tiene jurisdicción allí. El campo de Shuafat fue anexado ilegalmente por Israel después de las hostilidades de 1967, cuando Israel estableció unilateralmente nuevos límites municipales para Jerusalén. Los campesinos del campo pagan impuesto a Israel, no a su propio estado, pero allí no hay servicios no hay recogida de basuras, “…ni red vial, ni servicio de correos, … no hay infraestructura educativa, …viven rodeados de un muro de hormigón de más de nueve metros de altura” (Un reino de Olivos y ceniza, varios, 2017). En la actualidad Israel construyó allí un asentamiento, ilegal según las normas internacionales, evento que se tornado permanente, el de construir complejos residenciales para colonos judíos en los territorios palestinos. Estas invasiones ilegales van cercenando cada vez más el poco territorio que les queda al pueblo palestino.
La cuestión judía hoy es una política de opresión, arrogancia y total desconocimiento de los DDHH. “Durante nuestra última fiesta, la policía israelí impidió que los fieles acudieran a la mezquita de Al-Aqsa…inundaron sus calles con aguas fecales para que no pudiéramos orar en ella” (IDEM, p 126). El agua que procede de Cisjordania, se la deben comprar a los israelitas, y según AI, Israel restringe a los palestinos el acceso al agua de su acuífero, mientras se dedican a extraerla para su propio consumo. 20 de julio de 2014: Al menos 130 palestinos murieron en Gaza sólo el domingo, el día más mortífero desde el 8 de julio, cuando inicio la ofensiva israelí, que se ha cobrado ya la vida de 469 palestinos, la mayoría de ellos civiles. Octubre de 2015, Abdel Rahman Abdalá, de 13 años, fue alcanzado por disparos en el torso. Se trata del segundo joven palestino abatido por el ejército israelí en 24 horas en Cisjordania, después de Otman Suleiman, de 18 años, muerto en Tulkarem, en el noroeste de Cisjordania.
Israel armó y autorizó la entrada de las milicias responsables y la ONU calificó la masacre de genocidio, se hace referencia a la masacre de Sabra y Chatila, donde fueron asesinados más de 2000 refugiados palestinos y libaneses del 16 al 18 de septiembre de 1982.
“El hecho de que estemos documentando las mismas constantes de homicidios ilegítimos y de destrucción una y otra vez da fe de la inacción de la comunidad internacional a la hora de exigir cuentas a Israel. La impunidad de Israel por los crímenes de guerra que comete reiteradamente contra la población palestina y por sus 16 años de cruel bloqueo ilegal en curso de la Franja de Gaza alienta que se cometan aún más violaciones y cronifica la injusticia.” (AI).
Los medios internacionales entrevistan a los familiares de las víctimas civiles israelitas, pero no muestran con igual contundencia, la destrucción de Gaza, una región o mejor cárcel donde viven más de dos millones de palestinos, a los cuales se les está pidiendo que salgan de su territorio.
Grupo Hamas
El grupo Hamas, es una organización confesional musulmana que realiza una resistencia armada, sin el protagonismo y aprobación de todo el pueblo palestino. Cae en el mismo juego del terrorismo de estado de Israel y da pie a que la ocupación y la barbarie golpeen duramente al pueblo palestino.
Donald Trump y Biden reconocieron a Jerusalén como la capital de Israel, en contra de las resoluciones de la ONU, organismo frondoso de burocracia, que nada puede hacer para detener este genocidio que lleva más de cincuenta años. Al final, son las potencias occidentales quienes apoyan el estado de terror instaurado por Israel, gendarme del mundo occidental, en una región que por siglos ha sido perseguida, tanto por el tema del petróleo, como por su mirada de la vida desde la otra orilla del camino. El Talmud, o no ha sido estudiado, o el fanatismo religioso lo lleva a generar acciones totalmente opuestas a lo que su libro espiritual pregona.
Solo queda apostar por que en todos los países del mundo se exprese el rechazo al genocidio sobre el pueblo palestino, a brindarle una mano amiga, y sepan que no están solos en lucha contra del aparatheid, que tantas muertes de civiles y destrucción generalizada les ha causado.
Cifras
10.022 muertos, 25.408 heridos, 2660 desaparecidos, 1.400.000 desplazados ha dejado el actual conflicto



