El Hospital Santa Mónica, se erige como un pilar fundamental de atención médica, guiado por la visión y liderazgo de la gerente Luz Marina Ossa Moncada.
A lo largo de su gestión, el hospital ha experimentado una transformación, consolidándose como un referente en la provisión de servicios médicos de calidad. La líder junto con su equipo humano de trabajo, ha demostrado un compromiso inquebrantable con la excelencia en la atención al paciente, implementando mejoras significativas en la infraestructura, modernizando los equipos médicos y promoviendo programas de formación continua para el personal.
No obstante, este viaje no ha estado exento de desafíos inherentes al panorama de la salud. La gerente ha enfrentado obstáculos económicos, restricciones presupuestarias y desafíos logísticos, pero su enfoque resiliente ha permitido superar adversidades y mantener un estándar elevado de atención médica.

Luz Marina Ossa contó la experiencia durante la pandemia desde su ingreso en junio. En ese momento crítico, el hospital y los puestos de salud estaban cerrados, lo que representaba un desafío significativo. A pesar de la difícil situación, se inició un esfuerzo considerable para abordar las necesidades de la comunidad, implementando medidas de protección.
En ese contexto, se obtuvo un contrato crucial de la Gobernación para gestionar el manejo del COVID-19 en el departamento de Risaralda. Este programa se extendió a cada municipio mediante patrullas sanitarias que incluían médicos, enfermeras y auxiliares. La gestión de este proceso desde el hospital contribuyó significativamente a contener la propagación del virus y facilitar la vacunación oportuna.
Posteriormente, surgió un desafío adicional con la liquidación de Medimás, que dejó al hospital en un colapso financiero debido a una deuda de más de 18.000 millones. A esto se sumaron otras liquidaciones, como la de Café Salud, a pesar de este difícil escenario económico, es destacable que el hospital no ha quedado en riesgo financiero. Además, resalta la importancia de no haber realizado despidos masivos, manteniendo a todo el personal y haciendo un esfuerzo considerable para sostener el hospital sin comprometer su estabilidad financiera.
Se completa la construcción de la infraestructura de urgencias y se inaugura el nuevo espacio. La Clínica La Avellana, anteriormente deteriorada, se reactiva mediante una reorganización integral, incluyendo nueva infraestructura y equipos de calidad para ofrecer servicios a pacientes.
Se resalta la apertura del Consultorio Rosa, un servicio que no existía, además, se está llevando a cabo la construcción del Centro de Atención para la Drogación, Cadri, un proyecto inédito en la zona que se espera inaugurar pronto. La relevancia de este centro radica en que el único servicio cardiaco disponible se encuentra en el hospital mental, obligando a los pacientes a desplazarse. El Cadri proporcionará atención a adictos, con énfasis en la atención a consumidores de heroína a través de tratamientos como la metadona.
La inauguración representa un hito significativo, ya que los pacientes que requieren servicios de salud mental actualmente deben trasladarse al hospital mental para recibir atención de psiquiatras y psicólogos. Esto es especialmente difícil para aquellos que buscan tratamiento para la adicción a la heroína y deben acudir al hospital mental para recibir metadona. La construcción de este centro se presenta como una solución local a la falta de servicios de salud mental, especialmente en lo que respecta a la adicción.
Es importante destacar que, a pesar de la difícil situación tras la pérdida de usuarios y la reorganización, se ha logrado reactivar y mejorar significativamente los servicios, evidenciando el compromiso continuo con la atención médica en la comunidad.
Próximamente, se planea atender a las madres localmente en convenio con el hospital mental, considerando la alta población de consumidores en Dosquebradas. Así pues, se lidera un proyecto crucial en respuesta a un estudio que revela que el 53% de los consumidores de sustancias psicoactivas son de esta área, siendo más pequeña en comparación con Pereira, según cuenta la gerente, en entrevista para este especial.
A pesar de los desafíos, el hospital ha logrado reactivar servicios esenciales y establecer un call center para mejorar la accesibilidad a las consultas. El logro de estos objetivos se atribuye a un equipo comprometido y talentoso, con coordinadores en diversas áreas. La percepción de los pacientes destaca mejoras en la atención, humanidad y normalización, reflejando el énfasis en la humanización desde la llegada de la gerente.
Este mes se inaugurará Cadri, un proyecto inédito en salud mental. Además, se abordan proyectos pendientes, como la mejora de puestos de salud y la adquisición de equipos tecnológicos para acelerar la atención médica.
El Hospital Santa Mónica alcanza la obtención de más de 2.000 millones en equipos biomédicos, dotando al hospital con tecnología de última generación. La inversión en la comunidad incluye la iniciativa PIC, llevando servicios médicos directamente a las casas, y la colaboración con una entidad en Bogotá para atender a comunidades desfavorecidas, ofreciendo tratamientos y educación sobre el SIDA.
Con el fin de siempre tratar a los pacientes con respeto y humanidad, el hospital ha sido recertificado con una buena calificación, indicando un desempeño positivo a pesar de las adversidades. La gerente comparte su satisfacción por sostener la certificación y destaca los proyectos pendientes, como el arreglo de puestos de salud y la construcción de una pérgola para mejorar la experiencia de los pacientes.



