Se debe abrir un nuevo diálogo para mejorar la salud en Colombia

La polémica reforma a la salud del Gobierno colombiano se hundió este miércoles en la Comisión Séptima del Senado, donde nueve congresistas votaron a favor de una ponencia para archivar definitivamente la iniciativa y cinco lo hicieron en contra. El resultado supone la mayor derrota legislativa sufrida por el presidente colombiano, Gustavo Petro, que había puesto en la reforma de la salud todo su capital político.

Los debates

La reforma hundida había sido aprobada a finales del año pasado por la Cámara de Representantes y pasó a debates en el Senado a pesar de las numerosas críticas hechas al proyecto por asociaciones médicas y de pacientes.

Sin embargo, la iniciativa fue muy criticada, incluso por congresistas de partidos aliados del Gobierno, como la Alianza Verde, así como por asociaciones médicas y opositores que argumentaban que no es viable desde el punto de vista fiscal y que empeorará la atención sanitaria que reciben los colombianos.

En el caso de Risaralda, los Congresistas estuvieron prestos al debate advirtiendo que, si bien el sistema necesita una reforma, el documento propuesto por el Gobierno no era viable y se debían pensar estrategias para mejorar el sistema actual.

En su caso el Senador del Partido Liberal, Juan Pablo Gallo, expresó en su cuenta de X (twitter) Gallo señaló que la reforma a la salud “formateaba el sistema y elimina el modelo de aseguramiento”, enfatizando que este enfoque no aborda los problemas fundamentales de acceso y calidad en el sistema de salud colombiano. En su publicación, el senador afirmó que ni una ponencia, ni una proposición, ni una mesa técnica serían suficientes para corregir estas deficiencias, insistiendo en la necesidad de una reforma completamente diferente.

El senador también criticó la estrategia del Gobierno de responsabilizar exclusivamente a las EPS (Entidades Promotoras de Salud) por los problemas del sistema de salud. Argumentó que ahora que el gobierno tiene bajo su control seis EPS, incluyendo a Sanitas y la Nueva EPS, es evidente que culpar a estas entidades ya no es una opción viable. “¿Acaso esta decisión tiene relación con el fracaso de la reforma?” se preguntó Gallo.

Representantes a la Cámara

Por su parte el representante a la Cámara por el partido Alianza Verde argumentó que en su momento dio su votó negativo al proyecto de reforma a la salud, desde su perspectiva, es crucial primero buscar la concertación y luego entender la necesidad de cambios en el sistema de salud. Argumenta que cualquier modificación debe articularse con consenso y buscar la gradualidad, evitando la introducción de elementos que puedan politizar la financiación y el funcionamiento del sistema.

Nosotros como bancada estamos trabajando en proyecto de ley de la reforma a la salud, priorizando la llegada a lo territorios, la atención primaria en salud, temas valiosos que tenía esta reforma y otros que se puedan concertar y construir un proyecto de ley que responsa a la necesidades que tenemos”, agregó es legislador.

Así mismo la representante Carolina Giraldo, argumentó que era algo que se tenía previsto y advirtiendo en el debate en la Cámara de Representantes que el texto de la reforma a la salud que se presentó no solucionaba los problemas del sistema de salud

“Nunca supimos cuánto iba a costar la reforma y ahora que se archiva, es una invitación al Gobierno a llegar a consensos, porque aquí perdimos todos: el Gobierno legitimidad, el Congreso tiempo, se perdió confianza en inversiones y sobre todo perdieron los usuarios del sistema. Esto fue un proceso de fracaso en fracaso”, puntualizó la congresista.

Con este enfoque, el representante hace un llamado al gobierno y a los demás actores políticos a sumarse a este proceso de construcción legislativa, buscando una solución integral y consensuada que beneficie a toda la población.

La propuesta de reforma a la salud había sido ampliamente cuestionada por diversos sectores de la sociedad, quienes argumentaban que no garantizaba tratamientos especiales, aumentaba el gasto de bolsillo y era financieramente inviable e insostenible.

Ante el hundimiento de la reforma, el panorama sobre el futuro de la salud en Colombia se torna incierto, dejando abierta la posibilidad para nuevas discusiones y propuestas que aborden de manera integral los desafíos del sistema de salud en el país.

Sistema en crisis

El hundimiento de la reforma coincidió con la orden del Gobierno de intervenir las dos mayores EPS del país, Sanitas y Nueva EPS, que juntas tienen 16,7 millones de afiliados, argumentando malos manejos en un contexto de crisis financiera del sector.

En julio del año pasado, tanto Sanitas como otras dos grandes EPS, Sura y Compensar, le enviaron una carta al ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, en la que alertaban que el sector atravesaba una crisis financiera, denunciando que estaban desfinanciadas y que el Gobierno les adeuda servicios.

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