En 1979, Alfredo Hoyos Mazuera y Liliana Restrepo, fundadores de la reconocida cadena de restaurantes Frisby, imaginaron un futuro donde el éxito empresarial serviría como plataforma para generar un cambio social significativo. Hoy, 45 años después, ese sueño sigue vigente a través de la Fundación Frisby, un referente de compromiso social en Colombia.
Desde su creación, la fundación ha impactado positivamente a miles de personas, brindando acceso a la educación, formación técnica y programas de emprendimiento. Carolina Posada Molina, gerente de la Fundación Frisby, destaca, “el verdadero éxito de la fundación se mide en el número de jóvenes que han transformado sus vidas a través de la educación y el deporte”.
Educación para el cambio
Uno de los proyectos insignia de la fundación es el Instituto Tecnológico Dosquebradas (ITD) Alfredo Hoyos Mazuera, donde se ofrece formación técnica en áreas clave como Tecnología, Procesamiento de Alimentos y Gestión de Empresas Agroindustriales. Además, han implementado metodologías innovadoras como la Educación Biocéntrica, enfocada en el desarrollo académico y socioemocional de los estudiantes.
Los resultados son contundentes, 763 bachilleres formados en programas especializados, 409 estudiantes beneficiados por el programa “La Universidad en TU Colegio”, 162 jóvenes capacitados en el programa ACUMA, con destrezas estratégicas para el emprendimiento, 350 niños y adolescentes desarrollando habilidades para la vida con “Aprender Jugando”.
Una apuesta sostenible
Con una inversión anual superior a los 7 mil millones de pesos, la fundación no solo fomenta la educación, sino que también empodera a las comunidades a través de iniciativas de emprendimiento y crianza afectiva. Carolina Posada resalta que este compromiso es una muestra de cómo el éxito empresarial puede contribuir al desarrollo sostenible.
Mirando al futuro
Entre los retos futuros, la Fundación Frisby busca expandir sus programas a más regiones del país, fortalecer su modelo de Educación Biocéntrica y consolidar alianzas estratégicas con entidades como el Banco Interamericano de Desarrollo. “Queremos seguir siendo un referente y generar un impacto aún mayor”, afirma Posada.
En su 45 aniversario, la Fundación Frisby reafirma su propósito de “alimentar con amor”, demostrando que, a través de la educación y el emprendimiento, es posible construir un futuro más equitativo para las nuevas generaciones.



