Luego de varios años de desplazamiento forzado, un total de 37 familias indígenas de la comunidad Embera Chamí, compuestas por 111 personas, que habían estado alojadas en el albergue El Buen Samaritano en Bogotá, regresarán hoy a sus territorios en Pueblo Rico, Risaralda.
Este grupo de personas, ha estado residiendo en la capital del país durante los últimos años, en búsqueda de mejores oportunidades laborales y educativas. Sin embargo, el alejamiento de su entorno ha llevado a un profundo sentimiento de desconexión con sus tradiciones y cultura. Ahora, con el respaldo de la Gobernación de Risaralda y organizaciones indígenas, estas familias emprenden el retorno con la esperanza de reconstruir su vida en un entorno que valoran profundamente.
El regreso se enmarca dentro de una serie de esfuerzos para mejorar las condiciones de vida de las comunidades indígenas, promoviendo el acceso a servicios básicos, la educación y el desarrollo sostenible en sus territorios. Las autoridades locales han asegurado el acompañamiento en este proceso, facilitando el acceso a tierras, recursos y apoyo logístico.
Este retorno no solo implica un reencuentro con sus raíces, sino también un paso hacia el fortalecimiento de los derechos de los pueblos indígenas en Colombia. La jornada de hoy simboliza el anhelo de recuperar la autonomía y el control sobre su territorio, en un contexto de luchas por el respeto a sus derechos culturales y la búsqueda de mayor inclusión en la sociedad.
El camino hacia el retorno promete ser un proceso desafiante, pero lleno de esperanza, en el que las comunidades indígenas de Risaralda buscan consolidar su presencia en el territorio y preservar sus tradiciones para las futuras generaciones.



