La cuenca del río Otún, en Risaralda, Colombia, enfrenta una grave crisis ambiental tras la muerte de ocho dantas, también conocidas como tapires. Esta situación ha encendido alarmas entre las autoridades ambientales, investigadores y comunidades. La causa principal de estas muertes es un ectoparásito conocido como el gusano barrenador, que aprovecha las heridas abiertas en la piel de estos animales para completar su ciclo de vida, causando infecciones severas que, en muchos casos, derivan en su deceso.
Las heridas que facilitan la infestación de este parásito son provocadas principalmente por ataques de perros ferales o semi-ferales que deambulan en la zona. Este problema está directamente relacionado con la actividad humana descontrolada, como el turismo masivo y el manejo inadecuado de residuos sólidos.
“Este parásito había sido erradicado de Colombia hace años, pero ha reaparecido debido a múltiples factores, entre ellos el turismo descontrolado, la falta de manejo adecuado de basuras y el cambio climático. Además, las migraciones humanas hacia la región también podrían estar relacionadas, ya que traen consigo alteraciones en los ecosistemas que incrementan la vulnerabilidad de las especies locales”, señaló Julio César Gómez Salazar, director de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER).
El impacto del turismo
El turismo irresponsable es uno de los principales detonantes de esta crisis. La llegada masiva de visitantes a la cuenca del río Otún, acompañada de un manejo inadecuado de basuras, ha alterado los ecosistemas naturales, creando condiciones que favorecen la proliferación de parásitos y la presencia de perros vagabundos. Estos caninos, al no contar con control ni supervisión, han atacado a las dantas, generando heridas que posteriormente son invadidas por el gusano barrenador.
“El manejo inadecuado de basuras se convierte en un pasivo ambiental significativo, generando un ambiente propicio para la proliferación de plagas como el gusano barrenador. Es un círculo vicioso en el que la actividad humana no regulada está poniendo en riesgo tanto a las dantas como al ecosistema en su conjunto”, indicó Gómez Salazar.
El Santuario de Fauna y Flora Otún Quimbaya, un refugio de biodiversidad, está ahora bajo amenaza. Si no se toman medidas inmediatas, los esfuerzos de conservación de las últimas décadas podrían desmoronarse.
Esfuerzos de conservación
Ante esta crisis, la CARDER, junto con un equipo de especialistas nacionales e internacionales, ha intensificado los esfuerzos para salvar a las dantas y evitar que la situación empeore. Este equipo incluye al Grupo de Especialistas en Tapires de la Universidad de Stanford, el Zoológico de Cali, el Bioparque Ukumarí y el Instituto Alexander von Humboldt, entre otros.
Estas instituciones han realizado jornadas de campo para tratar a los animales afectados y estudiar la proliferación del gusano barrenador. Además, se han iniciado campañas de control de perros ferales y de educación ambiental para sensibilizar a las comunidades locales y a los turistas sobre la importancia de minimizar su impacto en el ecosistema.
“Es fundamental que la sociedad tome conciencia de la importancia de proteger este ecosistema. Las dantas son una especie clave para la salud del bosque; su pérdida es un golpe devastador, no solo para el medio ambiente, sino para la identidad natural de nuestra región”, agregó el director de la CARDER.
El Santuario de Fauna y Flora Otún Quimbaya puede seguir siendo un modelo de conservación, pero esto dependerá de la capacidad de autoridades, comunidades locales y visitantes para asumir un compromiso con la naturaleza y trabajar juntos por la preservación de este valioso patrimonio.
Acciones propuestas
Para enfrentar esta problemática, se están desarrollando varias estrategias:
- Control de perros ferales y semi-ferales: Implementar programas para capturar y trasladar a los perros que deambulan en las zonas protegidas.
- Educación ambiental: Sensibilizar a los turistas sobre el impacto de sus acciones, incluyendo la importancia de manejar adecuadamente los residuos y respetar las áreas naturales.
- Regulación del turismo: Establecer límites estrictos para el acceso a zonas protegidas, junto con políticas de turismo sostenible.
- Investigación científica: Continuar estudiando la biología y el impacto del gusano barrenador, así como las causas de las heridas en las dantas, para desarrollar soluciones más efectivas.
- Blindaje climático: Diseñar medidas que reduzcan la vulnerabilidad de los ecosistemas frente a los cambios ambientales y la introducción de especies invasoras



