El gobierno colombiano, liderado por el presidente Gustavo Petro, anunció un ambicioso decreto que busca transformar la regulación del mercado de energía eléctrica, con miras a estabilizar tarifas, mitigar el impacto del cambio climático y reducir la exposición de los consumidores a las fluctuaciones del mercado energético.
El proyecto propone cambios fundamentales, en particular para los generadores que operan con fuentes hídricas y energías renovables no convencionales, estableciendo un límite del 5% en la venta de energía en la Bolsa de Energía para las empresas de este tipo. La medida busca proteger a los usuarios del mercado regulado de las fluctuaciones de precios en épocas de escasez hídrica o fenómenos climáticos adversos.
Medidas clave del decreto
El decreto establece varios lineamientos que buscan beneficiar a los consumidores y mejorar la sostenibilidad del sistema eléctrico en Colombia. Entre ellos destacan:
- Eficiencia en la formación de precios y contratación de energía: Se promueve una gestión más eficiente en el mercado regulado, reduciendo costos para los usuarios.
- Estabilidad tarifaria: La propuesta pretende evitar fluctuaciones abruptas en las tarifas, protegiendo a los hogares y empresas de aumentos inesperados.
- Mitigación del cambio climático: Se prioriza la reducción de riesgos asociados a la variabilidad climática, especialmente en un país donde gran parte de la electricidad proviene de fuentes hídricas.
- Contratos de largo plazo: El gobierno busca fomentar acuerdos que garanticen una oferta estable de electricidad, evitando la volatilidad en el mercado.
Además, el Ministerio de Minas y Energía anunció que la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) deberá ajustar el Reglamento de Operación del Mercado de Energía Mayorista (MEM) para incorporar los cambios, con un plazo máximo de un mes tras la publicación del decreto.
Contexto: crisis y sostenibilidad energética
La propuesta surge en un momento crítico para el sector energético colombiano. En 2024, el gobierno implementó una nueva fórmula tarifaria para corregir lo que denominó prácticas injustas en el mercado. También eliminó costos de transmisión para quienes autogeneran energía limpia y anunció la posible compra de la empresa Air-e para reducir tarifas en la región Caribe oriental.
Sin embargo, la sostenibilidad financiera del sector sigue en jaque. Según gremios como Andesco y Acolgen, el Gobierno adeuda más de 2,7 billones de pesos en subsidios eléctricos y otros 628.000 millones en subsidios de gas, lo que ha provocado interrupciones del servicio y amenaza con aumentar las tarifas hasta en un 150%.
Un ejemplo reciente de esta crisis fue el apagón que dejó sin electricidad a 40.000 habitantes de Puerto Carreño, Vichada, debido a las deudas gubernamentales con las empresas suministradoras. Aunque el servicio se restableció tras 24 horas, la situación dejó en evidencia la precariedad financiera del sector. Electrovichada, principal operador de la región, denunció que no ha recibido pagos de subsidios desde marzo de 2024, mientras que Terpel, proveedor de combustible, suspendió su suministro por una deuda de 4.588 millones de pesos.
Reacciones y propuestas
Gremios energéticos y asociaciones civiles han planteado soluciones urgentes, como el pago inmediato de deudas y ajustes en el presupuesto nacional para garantizar subsidios a las familias más vulnerables. También proponen reformas estructurales que promuevan una transición energética sostenible y reduzcan la dependencia de combustibles fósiles.
Con este decreto, el gobierno Petro reafirma su compromiso con un sistema energético más justo y sostenible. Sin embargo, enfrenta grandes desafíos: estabilizar un sector en crisis, atender las expectativas de los consumidores y superar las críticas de una oposición que cuestiona la viabilidad de las medidas.
El camino hacia la estabilidad energética en Colombia está lleno de retos, pero también de oportunidades para transformar el sector y responder a las exigencias de un país que reclama justicia y sostenibilidad en sus tarifas eléctricas.



