Enfrentamientos armados entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y una disidencia de las FARC han desatado una grave crisis humanitaria en la región del Catatumbo, en el noroeste de Colombia. De acuerdo con la defensora del Pueblo, Iris Marín, los combates han dejado más de 30 personas muertas, incluyendo al menos siete firmantes del acuerdo de paz, 10 heridos y decenas de desplazados.
“Lo que se está presentando en el Catatumbo es de extrema gravedad”, señaló Marín a través de su cuenta de X. También denunció secuestros, confinamientos, y desplazamientos forzados, además de situaciones como niños abandonados, profesores retenidos en sus hogares y personas con discapacidades incapaces de huir.
Según informó el jefe guerrillero Andrey Avendaño, comandante del Frente 33 de las disidencias de las FARC, “el ELN ha tomado la decisión de atacar a todas nuestras unidades, Han matado civiles, gente desarmada”. La autenticidad de sus declaraciones no ha sido confirmada por las autoridades.
Por su parte, el presidente Gustavo Petro calificó los hechos como “crímenes de guerra” y anunció la suspensión de los diálogos con el ELN, en respuesta a la gravedad de la situación.
Las comunidades en el Catatumbo viven momentos de terror. Imágenes divulgadas en redes sociales muestran a habitantes buscando refugio en sus casas para escapar del fuego cruzado. En algunos municipios, el panorama es desolador: niños quedaron sin acompañamiento tras el asesinato o secuestro de sus padres, mientras que campesinos y líderes sociales están siendo perseguidos o asesinados.
La defensora del Pueblo destacó que en noviembre había emitido una alerta sobre el riesgo de enfrentamientos entre guerrillas en la región. “Hoy tenemos que reportar su consumación”, lamentó.
Iris Marín instó al ELN a respetar el Derecho Internacional Humanitario (DIH) y cesar de inmediato los ataques contra la población civil. Además, hizo un llamado a implementar corredores humanitarios para garantizar la seguridad de los habitantes atrapados en el conflicto. “En este momento realmente hay que priorizar la protección de la población civil”, enfatizó.
La región del Catatumbo, compuesta por municipios como Tibú, El Tarra y Teorama, es una zona históricamente golpeada por la violencia debido a su ubicación fronteriza con Venezuela y la presencia de cultivos de coca, lo que la convierte en un escenario estratégico para grupos armados ilegales.
Las autoridades y organizaciones internacionales enfrentan el reto de atender la emergencia humanitaria en el Catatumbo. Mientras tanto, las comunidades piden medidas urgentes que permitan detener la violencia y garantizar su seguridad. La situación en la región es un recordatorio doloroso de los desafíos que persisten en el camino hacia la paz en Colombia.



