Después de casi dos años de ausencia en las competencias debido a una serie de cirugías, el ciclista risaraldense Jonathan Cañaveral Vargas está de vuelta en las pistas. Con 28 años y una trayectoria destacada tanto a nivel nacional como internacional, Cañaveral enfrenta un nuevo desafío: retomar el ritmo competitivo y demostrar que su talento y determinación siguen intactos.
Los inicios de una promesa del ciclismo
Nacido en Anserma, Caldas, pero criado en Risaralda desde su primer año de vida, Jonathan inició su camino en el ciclismo a los ocho años, influenciado por su hermano mayor, quien ya practicaba este deporte.
“Mi hermano ya montaba bicicleta y eso me motivó a intentarlo. Comencé con BMX, luego pasé al ciclismo de montaña y después al ciclismo de ruta”, recuerda Cañaveral.
Desde sus primeras competencias, los resultados fueron positivos, lo que le impulsó a entrenar con mayor disciplina y a convertir el ciclismo en su profesión.
“Cuando empecé a entrenar y a competir, me fue bastante bien. Eso me motivó a tomarlo más en serio y hacerlo de manera profesional”, señala el risaraldense.

Logros en su carrera
A lo largo de su carrera, Cañaveral ha cosechado importantes logros. Ha ganado etapas en el Calendario Nacional Profesional, y en Europa fue mejor joven en el Circuito de las Ardenas. Además, logró triunfos en Costa Rica y un destacado sexto puesto en la Vuelta a Madrid. En Colombia, ha conseguido posiciones de privilegio, como el top 10 en el Clásico RCN.
“Hubo varias carreras donde obtuve buenos resultados, tanto a nivel nacional como internacional. Esos momentos me han marcado y me han dado la confianza para seguir adelante”, afirma.
Sin embargo, su carrera dio un giro inesperado cuando su cuerpo comenzó a enviar señales de alerta.
El reto más difícil
Lo que comenzó como una molestia en la espalda se convirtió en un calvario. A pesar de múltiples terapias y tratamientos, el dolor aumentaba y su rendimiento en la bicicleta se deterioraba.
“Pasé dos años muy malos en Europa, cada vez peor. No sabía qué tenía realmente. Me hacían terapias y pruebas, pero nadie daba con el problema”, relata.
La situación llegó al punto en que el ciclista consideró retirarse del deporte. “Mentalmente me afectó mucho. Llegué a tomar la decisión de no volver a montar en la bicicleta”, confiesa.
Pero tras acudir a un especialista, finalmente obtuvo un diagnóstico claro: una afectación en su cadera era la causa de este dolor y su bajo rendimiento, lo que requería cirugía en ambos fémures.
“Me operaron primero de un lado y, tres meses después, del otro. Fue un proceso largo, pero necesario”, explica.
Con paciencia y esfuerzo, el ciclista logró volver a subirse a la bicicleta y, lo más importante, recuperar la motivación.
Una nueva oportunidad
Tras casi dos años fuera de competencia, Cañaveral retomó sus entrenamientos hace tres meses, consciente de que aún falta camino para recuperar su mejor nivel.
“Al principio fue muy duro. Volver a la rutina de entrenar todos los días, cuidar la alimentación y descansar bien fue complicado. Pero después del primer mes, ya me acostumbré otra vez”, cuenta.
Su primer gran reto fue el Campeonato Nacional de Ruta, donde su objetivo principal era completar la competencia y apoyar a sus compañeros. “Después de tanto tiempo fuera, sé que aún me falta preparación. Pero espero hacer una buena carrera, ayudar a mis compañeros y terminar la competencia, que en este tipo de pruebas es bastante difícil”, señala.
Luego de este evento, su calendario incluirá la Clásica de Rionegro y el Campeonato Nacional de Maratón en ciclismo de montaña, donde espera estar en óptimas condiciones para competir al máximo nivel.
Orgullo Risaraldense
Jonathan Cañaveral siempre ha llevado con orgullo el nombre de Risaralda en cada competencia. Para él, representar a su departamento es un honor.
“Es un orgullo representar a Risaralda. Siempre me han apoyado en las diferentes competencias y quiero darles buenos resultados”, expresa con emoción.
Este 2024 será un año de reconstrucción y nuevos desafíos para el ciclista risaraldense. Después de tocar fondo, ha encontrado en el ciclismo una nueva oportunidad para demostrar que sigue siendo un guerrero de las carreteras. Su regreso no solo es una victoria personal, sino también una inspiración para todos aquellos que han tenido que superar obstáculos en su camino.



