El fútbol femenino en Colombia sigue creciendo y ganando reconocimiento, pero las barreras estructurales y la discriminación continúan limitando su desarrollo. En este contexto, se llevó a cabo la octava edición de los Premios Fémina Football, un evento que resalta el talento y la dedicación de las jugadoras de la Liga Femenina Colombiana y aquellas que representan al país en el exterior. La edición de este año premió a las mejores futbolistas y entrenadores en 11 categorías, con un total de 68 nominaciones.
A pesar de estos avances, la realidad para muchas futbolistas sigue marcada por la desigualdad económica, la violencia y los estereotipos de género. La Defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, advirtió que el derecho al deporte es fundamental para la calidad de vida y el desarrollo de las juventudes. “El deporte y el Buen Futuro están intrínsecamente relacionados: a mayor garantía de este derecho, más altos son los estándares de dignidad y calidad de vida”, afirmó.
El Centro de Contacto para Atención de Casos de Violencias Basadas en Género en el Deporte, que opera desde 2020 bajo el liderazgo del Ministerio del Deporte, ha atendido 169 casos de violencia, con 227 víctimas hasta el 17 de diciembre de 2024. De estas:
- 94 son menores de edad.
- 84 son mayores de 18 años.
- 6 sufrieron violencia en su infancia y ahora son mayores.
- 43 no tienen registro de edad.
El fútbol femenino no ha sido ajeno a estas problemáticas. Las jugadoras enfrentan brechas salariales significativas, falta de estabilidad laboral, invisibilización en los medios y dificultades para acceder a condiciones dignas de trabajo. La investigación de La Liga Contra el Silencio expone cómo muchas futbolistas deben aceptar condiciones laborales injustas, incluso costeando sus propios gastos para ser convocadas, ante la falta de respaldo económico de los clubes.
La programación de partidos en horarios inadecuados, la falta de ingresos sostenibles y la ausencia de políticas de equidad de género evidencian que la lucha por los derechos de las mujeres en el fútbol colombiano está lejos de concluir. La Defensoría del Pueblo ha reiterado su compromiso con la defensa de las futbolistas y ha instado a las autoridades, clubes y federaciones a implementar medidas concretas que garanticen la equidad de género en el deporte.
“Garantizar un presupuesto adecuado, implementar políticas de seguridad y equidad de género, mejorar el acceso a instalaciones deportivas y reducir los riesgos asociados con la práctica deportiva son pasos cruciales para construir un futuro donde todos los jóvenes puedan desarrollarse plenamente”, concluyó la Defensora Iris Marín Ortiz.
El llamado es claro: sin igualdad de condiciones y sin garantías laborales justas, el fútbol femenino seguirá luchando contra una cancha inclinada en su contra. Es momento de que el Estado, los clubes y la sociedad en general reconozcan y valoren el esfuerzo y talento de las mujeres en el deporte.



