Tensión en Fusagasugá: Lucho Herrera confronta a manifestantes que intervinieron su estatua tras graves señalamientos ante la JEP

En medio de la creciente controversia que rodea al exciclista colombiano Luis Alberto “Lucho” Herrera, el reconocido deportista protagonizó un tenso momento este fin de semana al presentarse frente a un grupo de manifestantes que habían intervenido su estatua en Fusagasugá, su tierra natal. La escultura, símbolo de sus hazañas deportivas, fue pintada y adornada con la réplica de un arma, como forma de protesta por las acusaciones en su contra en el marco de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

El nombre de Herrera, leyenda del ciclismo colombiano e ícono por ser el primer latinoamericano en ganar la Vuelta a España en 1987, fue mencionado en los testimonios de tres exparamilitares ante la JEP. Según los relatos de alias “Ojitos”, “Camargo” y “Menudencias”, el exdeportista habría pagado 40 millones de pesos en 2002 para facilitar la desaparición forzada de cuatro campesinos en Fusagasugá, presuntamente identificados como milicianos de las FARC que planeaban secuestrarlo.

Los testimonios, recogidos por Noticias Uno, detallan un macabro relato en el que los paramilitares se hicieron pasar por agentes del extinto DAS para secuestrar a las víctimas, llevándolas a una finca que supuestamente sería de propiedad de Herrera, donde luego fueron asesinadas y desmembradas.

Ante estos señalamientos, Lucho Herrera ha respondido con firmeza: “Jamás he pertenecido a organizaciones criminales ni he pretendido causar daño a persona alguna”, señaló en un comunicado público. También expresó que en 2016 inició acciones legales para desmentir versiones que, según él, buscaban desprestigiarlo.

La indignación popular no tardó en reflejarse en el espacio público. La estatua de Herrera, ubicada en un punto emblemático de Fusagasugá, fue intervenida como forma de protesta. Durante la confrontación, captada en video y difundida en redes sociales, Herrera se acercó al lugar acompañado de una mujer, enfrentando directamente a los manifestantes.

“Ustedes no pueden enlodar el nombre de una persona, ni le pueden dañar el nombre”, exclamó la mujer, mientras Herrera, visiblemente afectado, declaró: “Yo no soy responsable de todas esas cosas, por eso yo estoy dando la cara acá. Me duelen estas cosas”.

Del otro lado, un manifestante replicó: “No estamos diciendo que sean sus víctimas, eso lo tiene que declarar el Estado”. La tensión aumentó cuando una mujer, aparentemente familiar de una de las víctimas mencionadas en el proceso, exigió justicia y, al retirarse Herrera del lugar, otra persona le gritó: “Ojalá que vaya preso por sus acciones”.

El caso ha generado un profundo debate en la opinión pública: por un lado, están quienes piden prudencia hasta que las investigaciones concluyan; por el otro, quienes exigen justicia y que se investigue a fondo la presunta participación de figuras públicas en crímenes del conflicto armado.

Mientras tanto, Lucho Herrera afirma estar dispuesto a enfrentar cualquier proceso legal para demostrar su inocencia. “Estaré dispuesto a ofrecer declaraciones públicas una vez conozca de forma concreta y precisa los cargos que se me atribuyen”, concluyó en su comunicado.

La estatua, testigo silencioso de una gloria deportiva hoy ensombrecida por la duda, se ha convertido en el nuevo epicentro de una disputa entre memoria, justicia y verdad.

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