Con la promesa de avanzar en su agenda de deportaciones masivas, el gobierno de Florida inició esta semana la construcción de un nuevo centro de detención de inmigrantes en medio de los Everglades. El lugar, oficialmente llamado Dade-Collier Transition & Training Airport, ha sido rebautizado por el fiscal general James Uthmeier como “Alligator Alcatraz”.
Ubicada a 60 kilómetros de Miami y rodeada por humedales salvajes, la instalación busca aprovechar el inhóspito entorno natural como barrera de seguridad. “No es necesario invertir tanto en el perímetro. Si la gente sale, no les espera mucho más que caimanes y pitones”, afirmó Uthmeier en un video de lanzamiento acompañado por imágenes de reptiles acechando entre las ciénagas.
Este nuevo complejo de detención, compuesto por tiendas de campaña y remolques, forma parte de un plan que contempla habilitar 5.000 camas en Florida para migrantes detenidos, según indicó el fiscal general, quien también anunció que el centro empezará a operar en la primera semana de julio. La Guardia Nacional y funcionarios federales respaldarán la operación.
“Alligator Alcatraz” se suma a otras medidas implementadas por el expresidente Donald Trump en su renovada ofensiva contra la migración. Entre ellas, la reapertura de la prisión original de Alcatraz en California, y el envío de migrantes a instalaciones como Guantánamo y la megaprisión CECOT en El Salvador.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, respaldó el proyecto y aseguró que el financiamiento provendrá en gran parte de fondos de FEMA, originalmente destinados a atender a migrantes liberados bajo la administración Biden.
Protestas ambientales y críticas al proyecto
No obstante, el plan ha sido duramente criticado por organizaciones ecologistas. Amigos de los Everglades, un grupo que desde los años 60 lucha por preservar este ecosistema, advirtió que el terreno es “crucial para el futuro ambiental de Florida” y que habilitar una prisión allí pone en peligro la biodiversidad de la región.
“Es una idea descabellada e improvisada”, expresó Eve Samples, directora de la organización, quien recordó que ya en 1969 se logró frenar un proyecto aeroportuario similar en el mismo terreno por su impacto devastador.
La polémica por “Alligator Alcatraz” reabre el debate sobre los límites del control migratorio, el uso de recursos públicos y la protección de los ecosistemas más frágiles del país. Mientras tanto, la administración Trump acelera su maquinaria de detención con la vista puesta en miles de arrestos diarios.



