La Contraloría Municipal de Pereira llamó a una mesa de concertación para evitar que el proyecto de lanueva plaza-parque de Balboa se convierta en otra frustración. Este es el contexto de una obra pública mal planificada, peor contratada y pésimamente ejecutada.
Óscar Osorio Ospina
Como se ha vuelto costumbre en este país, la construcción de la nueva plaza-parque del municipio de Balboa (Risaralda) va camino de convertirse en un nuevo “elefante blanco” debido a las evidentes fallas en el proceso de estudios y diseños, los esguinces en la contratación de los trabajos y las prórrogas y sobrecostos que se han presentado a lo largo del proceso de construcción.
Esta obra pactada inicialmente para ejecutarse en seis meses lleva ya más de 23 meses, ha demandado dos adiciones presupuestales, presenta un avance del 68% y va a requerir de recursos adicionales para poder entregarse al buen uso de la comunidad.
La historia oculta de este proyecto, hasta ahora fallido, parte de una década atrás. Y ahora, la Contraloría Municipal de Pereira y la actual Alcaldía de Balboa están haciendo esfuerzos por lograr que la obra llegue a feliz término.
El parque-hospital
De los 6.500 habitantes que tiene Balboa, unos 1.900 residen en la zona urbana, constituidas por dos calles que cruzan el casco urbano de un lado al otro y a lo largo de las cuales se levantan el templo parroquial, la sede del gobierno, la casa la cultura y el área comercial.
En una pequeña calle ubicada en la parte posterior de las instalaciones de la Alcaldía se construyó en 1950 el Hospital Cristo Rey, el cual fue declarado en alto riesgo debido a problemas del terreno, lo que hacía necesario reubicarlo. En el 2011 en el primer mandato el gobernador Víctor Manuel Tamayo abrió la licitación pública SS-OC-02-11 para la construcción del nuevo hospital en la cual participaron 33 proponentes y el 6 de octubre de ese mismo año, mediante resolución 1647 se adjudicó el contrato al Consorcio VR-Balboa.

El valor inicial de la inversión se pactó en $2.633millones, más $211 millones por concepto de interventoría y un plazo de ejecución de 240 días calendario.
El único sitio que se encontró apto para la obra fue el parque principal, situado frente al templo parroquial, decisión que generó una oleada de protesta de la comunidad. Incluso en marzo del 2012, Balboa se convirtió en noticia nacional porque algunos de sushabitantes se encadenaron en defensa de su parque principal.
A pesar de ello la obra se ejecutó y en octubre de 2013 el entonces gobernador Carlos Alberto Botero inauguró la sede, la cual constaba de seis camas en el área de hospitalización y salas de consulta externa, odontología, medicina general, vacunación y promoción y prevención. Y en ese momento los balboenses se quedaron sin parque principal y con un único sitio de encuentro en el pequeño parque Jacobo Ruiz, localizado al otro extremo del casco urbano donde desemboca la vía alterna de acceso por el sector de La Lima.

El nuevo parque
En el último semestre de su polémico mandato, el alcalde Huberto Vásquez, suscribió con la Empresa de Desarrollo Urbano de Pereira el convenio interadministrativo 063 de 2023, el cual tenía como objeto la construcción de la nueva plaza-parque que se levantaría en el sitio que ocupaba el parque Jacobo Ruiz, con la interventoría de la
Empresa de Desarrollo Urbano de Risaralda, EDUR.
La EDUP, a su vez, subcontrató la primera fase de la obra mediante el contrato de obra 055 de 2023 con la firma Mesa Mejía Constructores SAS representada por Maritza Fernanda Mesa Mejía, por un valor inicial de$1.139.103.372 y un plazo de ejecución de seis meses.Los trabajos comenzaron en agosto y se proyectaba entregarlos en diciembre de ese mismo año. Pero no fue así.
El presupuesto inicial fue adicionado en $446.388.574, para un total de $1.585.491.946 y está sobre la mesa una segunda solicitud de adición por $513.202.837, lo que elevaría el valor de la primera fase a $2.098.694.784. Y todavía quedaría faltando la inversión requerida en amoblamiento y urbanismo.
En cuanto al plazo de ejecución, ya se han hecho tres prórrogas: la primera por tres meses, la segunda por 23 días y la tercera por siete meses, a lo cual se suma la decisión de suspender la obra el 20 de septiembre de 2024 y su reinicio el 7 de octubre. En estos momentos la obra está de nuevo suspendida y después de 23 meses de iniciados los trabajos el avance es del 68%. Mediante tres actas al subcontratista se le han hecho pagos por un 78% del valor del contrato y están pendientes dos más por $432.845.532, de acuerdo con un informe de la interventoría a cargo de EDUR.
La obra, hoy
Son muchos los factores que llevado a este estado de cosas, empezando por la forma de contratación, que fue cuestionada con argumentos técnicos y jurídicos por el abogado Jorge Quitama Vergara, docente de ESAP y oriundo de Balboa: “Cuando un convenio entre instituciones se hace con el propósito de sacarle el cuerpo a la licitación pública es ilegal y se viola la ley, porque tales convenios se consideran como una contratación directa, es decir, el contratista se escoge a dedo, infringiendo los principios de la contratación estatal, como la selección objetiva, el principio de la transparencia, el principio de precaución”, argumenta Quitama.
Pero también hay de bulto fallas en la planificación puesto que en la etapa de estudios y diseños no se detectaron situaciones que generaron retrasos y sobrecostos, como la existencia de un tanque con muros en concreto reforzado que debió ser demolido, el cierre de la única vía principal que empalma las dos entradas al pueblo lo que cortó la cadena de suministro de materiales y cambios en los diseños iniciales.
Señaló Quitama que, adicionalmente, el 31 de octubre de 2024, cuando finalizaba la segunda prorroga, la directora técnica de EDUR Jenny María Murillo Hincapié envió a la Alcaldía un informe de interventoría y avance de la obra, advirtiendo que las pólizas estaban vencidas y que la EDUP había autorizado al contratista realizar acciones en la obra sin autorización de la interventoría. Y el 20 de enero de 2025, en otro informe de interventoría de la EDUR, firmado por Sebastián Gaviria Rojas, se informaba que no se habían ejecutado actividades en los componentes de obras eléctricas y sanitarias, ni los trabajos de acabado y urbanismo y que el vaciado de vigas y viguetas se hizo sin autorización de la interventoría.
Actúa la CMP
El pasado 27 junio del 2025, la Contraloría Municipal de Pereira realizó la primera mesa de diálogo en cumplimiento del artículo 77 del decreto 403 de 2020, para evitar que este proyecto termine convertido en otro “elefante blanco”, buscando soluciones técnicas, humanas y estructurales.

El Contralor Perches Giraldo Campuzano, indicó que con base en las conclusiones de un patólogo contratado por la EDUR se determinará el estado real de las estructuras para determinar si es viable o no recibir la obra en el estado en que se encuentra en este momento. Si el informe del patólogo indica que hay deficiencias en algunas estructuras, pero que tienen alguna solución, éstas las debe abocar el contratista, aseguró el Contralor, mientras que jurídicamente se está analizando la situación actual de los pagos pendientes y las reclamaciones del contratista.
En pocos días se convocará a una nueva mesa técnica con los ingenieros de las partes para tomar decisiones de fondo, pero todo indica que el contrato inicial será liquidado, que se recibirán las obras en el estado en que están si es viable hacerlo y se dará curso a un nuevo proceso de contratación para terminar la plaza-parque.
El alcalde de Balboa, Ernesto Miranda le dijo a Diario del Otún que su propósito es terminar los trabajos para que sus conciudadanos recuperen el parque principal que perdieron en el 2012 cuando se comenzó a construir la actual sede del hospital.
Esto es lo que hay hasta ahora, pero con seguridad que esta historia… continuará.



