En 2025, el país completará alrededor de 30 procesos electorales, entre ellos los Consejos de Juventud en octubre. Colombia afronta dos grandes retos electorales, los costos de la democracia y la apatía de los votantes. Risaralda registra altos niveles de abstención
El registrador nacional, Hernán Penagos, informó que al cierre de 2025, Colombia habrá realizado cerca de 30 procesos electorales, con un costo estimado de 40.000 millones de pesos, en su mayoría elecciones atípicas en distintos municipios del país.
Entre esos procesos electorales del 2025, se cuentan las elecciones de Consejos de Juventud, programadas para el 19 de octubre de este año, que tendrán un costo superior a los mil millones de pesos y un reto mayúsculo: vencer la abstención juvenil.
En los comicios de 2021, Risaralda se ubicó entre los departamentos con menor participación de jóvenes. De 238.233 habilitados para votar, apenas 15.732 lo hicieron, lo que representó un 6 % del potencial electoral.
En Pereira, 6.659 jóvenes se acercaron a los 58 puestos de votación instalados, que contaban con 199 mesas, algunas de las cuales registraron tan solo 9, 5 o 3 votos.
Sin embargo, la apatía electoral no es exclusiva de la juventud. En las elecciones presidenciales de 2022, de 839.253 ciudadanos habilitados para votar en Risaralda, solo 479.002 acudieron a las urnas, lo que equivale a una participación del 57,07 %. En contraste, 360.251 personas (el 43 %) se abstuvieron de votar.
La Registraduría también avanza en la preparación de las elecciones presidenciales y legislativas de 2026, cuyo costo se estima en 2,6 billones de pesos, sin contemplar una eventual segunda vuelta presidencial.
De acuerdo con datos de la Registraduría, los índices de participación electoral en Colombia se mantienen por debajo del promedio latinoamericano, lo que plantea un desafío estructural para fortalecer la democracia y la confianza ciudadana en los procesos electorales.
“El próximo año se elegirá un nuevo Congreso y un nuevo presidente y esa es una gran responsabilidad democrática de la ciudadanía. Los índices de participación en Colombia están por debajo de la media latinoamericana, eso implica que necesitamos más responsabilidad frente al deber que tenemos como colombianas y colombianos de ejercer el derecho a voto, pero también entender que los derechos políticos son derechos humanos y, como tal, debe hacerse ejercicio de ellos”, advirtió.
“Se trata de unos índices de participación muy bajos y de un nivel de abstención muy alto para un país en el que se habla permanentemente de política y democracia. Lo reitero, en la medida en que más personas salgan a votar, más legítimos son los gobernantes que elijan”, afirmó el registrador nacional.
Medidas
Algunas acciones que se implementarán para garantizar la integridad de las elecciones de 2026, son: la publicación de todas las actas electorales (formularios E-14) de cada una de las mesas de votación, el acompañamiento de misiones de observación electoral nacional e internacional, la implementación de la autenticación biométrica facial, además de la dactilar, para validar la plena identidad de los electores y evitar casos de suplantación, así como la activación de la comisión de seguimiento de delitos electorales y la realización de campañas móviles de inscripción de ciudadanos en todo el país.
Abtención, el reto
La abstención en Colombia ha sido un fenómeno persistente que afecta tanto a elecciones locales como nacionales. Aunque en promedio la participación se mantiene entre el 45 % y el 55 %, la tendencia contrasta con otros países de América Latina, donde el voto suele superar el 65 %.
Entre las principales causas identificadas por analistas políticos para estos niveles de abstención, se encuentran la desconfianza institucional, la falta de cultura democrática, la desconexión entre partidos y ciudadanía y factores logísticos y económicos.
“En este sentido, las elecciones de 2025 y 2026 no solo pondrán a prueba la capacidad técnica de la Registraduría, sino también la voluntad del Estado y de los partidos políticos de acercarse a los votantes y recuperar la confianza en las urnas”, afirma el politólogo Carlos Jiménez.
Por su parte, el Gobierno Nacional a comienzos de este año, anunció: “No hay disminución al presupuesto de la organización electoral. Nunca antes se había asignado un presupuesto de 3.7 billones de pesos para el funcionamiento de las entidades responsables de la preparación de las elecciones”.
El dato
La abstención no es solamente un dato estadístico, sino un síntoma de crisis en la representación política.



