El ayer y hoy del senador Juan Pablo Gallo

Por Pilar Salcedo Jiménez

En 2022 el exalcalde de Pereira, Juan Pablo Gallo se presentaba como una de las figuras más prometedoras y con mayor proyección del liberalismo regional. Ahora, en una reunión medio pública, medio secreta, donde no se permitió ningún tipo de grabación, anunció que “hay gallo para rato” y que está en campaña de reelección al Senado. Los contrastes de la política.

En enero de 2022, el exalcalde de Pereira, Juan Pablo Gallo, lanzó su campaña al Senado con un despliegue de poder político sin precedentes en el Eje Cafetero. En ese momento anunció el respaldo de dos representantes a la Cámara, cinco candidatos de esa misma corporación, diez diputados, además de decenas de concejales de Risaralda, Quindío, Valle, Antioquia y Cauca.

Su discurso se centraba en megaproyectos de impacto regional, como el tren de cercanías y el circuito de cables aéreos, además de apuestas en infraestructura y reducción de costos en peajes y seguros. La escena de entonces transmitía fuerza, respaldo y una red de alianzas que lo proyectaban como líder indiscutido en la arena política nacional.

De hecho, así lo confirmaron las arrasadoras votaciones en octubre de 2022, que lo convirtieron en el segundo senador más votado del Partido Liberal con 134.559 votos a nivel nacional y de este caudal, 85.993 votos en el departamento, una votación considerada histórica.

Hoy, el panorama es radicalmente distinto. El regreso de Gallo a la contienda se da en un escenario mucho más reservado y frágil. Lejos de aquella puesta en escena masiva y respaldada por líderes de varios departamentos, su reaparición fue discreta, sin permitir cámaras ni grabaciones, convocando únicamente a un grupo de simpatizantes locales a través de WhatsApp, denominado “Amigos de Juan Pablo Gallo”.

No hubo acceso a los medios de comunicación, a los cuales Gallo acusa de persecusión. Sin embargo, en una reunión en la cual hubo asistentes de distintos sectores de la ciudad, era muy difícil que una información de este tipo, se mantuviera tal como se quería, en secreto.

El anuncio de Juan Pablo Gallo de volver a aspirar al Senado se produce en un contexto complejo, su sucesor en la Alcaldía de Pereira, el exalcalde Carlos Maya continúa vinculado a un proceso judicial por presuntos delitos en la fallida obra de la Avenida Los Colibríes. Aunque Maya recuperó la libertad por vencimiento de términos, las presuntas irregularidades en el proyecto siguen bajo la lupa de las autoridades por lo que sería un millonario detrimento patrimonial.

Además, Gallo hace su anuncio vinculado aún al caso de presunta corrupción en la UNGRD, en el que también están siendo investigados otros cinco congresistas, por supuestos arreglos políticos con el Gobierno, para beneficiar intereses particulares.

“La gran estructura política que antes lo acompañaba, hoy está debilitada: muchos de los concejales y líderes que antes lo rodeaban como Johan Manuel Ríos Bedoya, Camilo Montoya, Elkin Gutiérrez o Diego Agudelo, ya no están en su órbita”, afirmaron a El Diario del Otún, fuentes políticas.

Además, su camino no será sencillo: deberá enfrentarse a pesos pesados con arraigo regional, como Diego Patiño y María Irma Noreña, lo que anticipa una campaña cuesta arriba. Gallo es perfectamente consciente de esta situación y así lo indicó en el evento cuasi secreto realizado en el Museo de Arte de Pereira: “Me voy a enfrentar al papá del gobernador y a la esposa del alcalde”.

En cuando al poco o nulo acompañamiento de concejales y diputados en su plan de reelección al Senado, Gallo indicó que sabe recorrer solo la ciudad que conoce muy bien.

Y aunque muchos de los líderes políticos que asistieron al evento en el Museo de Arte, indicaron que están con el senador en las buenas y en las malas, el contraste del momento político actual que vive Gallo hoy, comparado con los años de mayor popularidad en los cuales lo buscaban para tomarse fotos con él, es evidente.

Analistas políticos consultados por El Diario del Otún, afirman: “Pasamos de un dirigente que tenía un respaldo amplio, propuestas ambiciosas y la capacidad de mover fichas en varios departamentos, a un candidato que debe reconstruir su capital político en medio de un escenario adverso. El “gallo” que antes cantaba con fuerza en plazas llenas, hoy busca sobrevivir políticamente, intentando demostrar que, pese a todo, aún “hay gallo para rato”.

 

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