El municipio de El Charco, en la costa pacífica de Nariño, atraviesa una grave emergencia humanitaria tras casi un mes de enfrentamientos entre el Ejército y un grupo armado ilegal. De acuerdo con la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), desde el 4 de septiembre cerca de 1.937 personas —incluidos 392 niños y adolescentes— han tenido que abandonar sus hogares, mientras que otras 90 permanecen confinadas en sus viviendas por el temor a quedar atrapadas en medio del fuego cruzado.
Las comunidades más golpeadas son afrodescendientes e indígenas, que además de perder sus medios de vida han visto interrumpido el acceso a servicios básicos. El organismo internacional advierte sobre desabastecimiento de alimentos, falta de agua potable, suspensión de la atención médica y la interrupción de la educación escolar.
Los desplazamientos masivos se dieron en dos oleadas: la primera, el 4 de septiembre, cuando más de 1.200 personas salieron de la vereda Alfonso López y sectores cercanos tras fuertes combates con las disidencias de las Farc. La segunda, el 14 de septiembre, dejó otras 705 personas desplazadas y unas 28 familias confinadas en la vereda Mero.
La situación se agrava día a día y ha generado alarma en organizaciones humanitarias. Según la Defensoría del Pueblo, Nariño concentra el 43 % de los desplazamientos masivos ocurridos en Colombia durante agosto, con más de 3.500 personas afectadas.
Hasta el momento, ni la Gobernación ni la Alcaldía de El Charco se han pronunciado, mientras las comunidades piden garantías de seguridad y atención urgente para enfrentar esta crisis que continúa creciendo.



