Hoy predomina una comunicación basada en la emoción y la inmediatez, donde captar la atención del público en pocos segundos se ha vuelto el principal desafío, dado que la atención ciudadana está cada vez más fragmentada.
En la actualidad, la comunicación política atraviesa una transformación profunda. Así lo asegura el politólogo y docente de la Fundación Universitaria del Área Andina, Víctor Daniel Piedrahita Medina, quien advierte que las nuevas tecnologías y el entorno digital han obligado a los políticos a reinventar la manera en que se relacionan con la ciudadanía.
Según el académico, la política tradicional —basada en argumentos sólidos, debates sustanciales y discursos racionales— ha cedido terreno frente a estrategias que priorizan la inmediatez y la conexión emocional.
“Hoy los políticos ya no apelan tanto a la razón, sino a la emoción. La atención de los ciudadanos está fragmentada y el reto es captar su interés en cuestión de segundos”, explicó.
Tres factores del cambio
Piedrahita identifica tres factores clave en este viraje comunicativo:
- La fragmentación de la atención ciudadana.
En la era de las redes sociales, los mensajes deben condensarse en segundos. “Un video de TikTok de 30 segundos puede tener más impacto que un discurso de una hora”, señala el experto. Esta dinámica obliga a los líderes políticos a sintetizar su mensaje al máximo y apostar por formatos más visuales y directos. - La búsqueda de proximidad emocional.
Los políticos actuales buscan mostrarse más humanos y cercanos. “Cuando un político canta karaoke o publica contenido informal, su objetivo es generar empatía con el ciudadano de a pie, especialmente con los jóvenes”, apunta Piedrahita. Estas estrategias, aunque simples, resultan altamente efectivas para construir una imagen de autenticidad. - El fenómeno de las bodegas digitales.
Se trata de grupos —a veces organizados o incluso pagados— que amplifican mensajes en redes para crear tendencias y viralizar contenidos políticos. Este fenómeno, explica el politólogo, responde a la necesidad de dominar la conversación pública digital.
Riesgos y desafíos
No obstante, Piedrahita advierte sobre los riesgos de esta simplificación del discurso. “”La forma puede terminar superando al fondo y la popularidad digital no siempre se traduce en capacidad de gobierno”, señala.
Para el docente, el gran desafío de la democracia —y particularmente de la colombiana— radica en encontrar un equilibrio entre aprovechar las nuevas herramientas digitales y preservar la profundidad del debate político.
“Los ciudadanos merecen entretenerse e informarse, pero también recibir propuestas serias, con sustancia y sentido”, concluye.
Bodegas digitales
El editorialista, docente y analista político, Luis Alfonso Albarracín se muestra preocupado por la utilización de influencers, bodegas digitales y estrategias de desinformación para manipular la opinión pública.
“Gran parte del contenido político en redes es falso o tergiversado, según estudios internacionales y desde la parte institucional se usan las redes oficiales para difundir mensajes propagandísticos, desviando la atención de temas realmente importantes como la educación, la salud o la economía.
Antes existían discursos políticos memorables, los cuales aportaban análisis y propuestas”. En contraste, considera que hoy el debate público se ha degradado, dominado por ataques y mensajes vacíos en redes sociales”, concluye.
Leyenda: La popularidad digital no siempre se traduce en capacidad para gobernar, ni los ‘likes’ en votos, concluyen analistas.
El dato
La firma Toro Digital presentó un análisis de la presencia digital de los principales candidatos presidenciales, del 1 de septiembre al 1 de octubre de 2025. Carolina Corcho puntea en facebook en este informe.



