La oposición no logra unirse alrededor de una candidatura única y abre la puerta a una campaña más polarizada, según analistas consultados por El Diario del Otún.
La derecha colombiana atraviesa un periodo de falta de cohesión. Al interior del Centro Democrático —referente del sector— persisten divisiones sobre cómo definir su aspiración presidencial y con quién competir.
En paralelo, otros partidos y movimientos de derecha no han conseguido articularse en torno a un nombre común, pese a que el calendario político aprieta, el electorado demanda definiciones y un candidato claro.
“ En el partido Centro Democrático, el principal foco de tensión está en el mecanismo de selección del aspirante. Se han barajado opciones como consulta o encuesta conjunta con otros precandidatos del mismo espectro. Un rifirrafe reciente entre precandidatos, por la metodología y la firma encuestadora evidenció que no hay consenso. Aun así, se estima poco probable que de ese proceso surja el nombre que aglutine y represente a toda la derecha y la centroderecha”, afirma Carlos Charry, docente de la Universidad del Rosario y analista político.
Por su parte, el expresidente y máximo líder de Centro Democrático, Álvaro Uribe, ha planteado, además, la búsqueda de un candidato de convergencia que pueda tender puentes “desde el centro de Fajardo hasta el Centro Democrático”, lo que anticipa nuevas instancias de decisión antes de una definición.
“El gran reto es encontrar un candidato que represente todo lo que no es el petrismo”, afirmó Charry.
¿Quién se beneficia?
Las tensiones no son exclusivas del uribismo. En el Partido Conservador también hay fisuras entre sus precandidaturas —con episodios de rifirrafes y desencuentros— que dificultan una postura unificada.
Todo este panorama suma opciones a figuras con alta visibilidad pública como Abelardo De la Espriella, con una campaña agresiva y mediática, que ya estaría capitalizando atención en redes.
“Este reacomodo podría acentuar la polarización. La irrupción de postulaciones más extremas o polarizantes tendería a encerrar la contienda entre “blanco o negro”, debilitando a las opciones de centro —tanto de centroizquierda como de centroderecha— que hoy no repuntan. En ese escenario, la izquierda —posiblemente encabezada por Iván Cepeda, paradójicamente podría beneficiarse de la fragmentación opositora. Si bien aún faltan otras instancias y otros momentos en el cronograma político”, concluye Charry.
Por su parte, el analista Julio César Leal, indicó: “Las divisiones en la derecha son por dos razones: la primera es que los partidos no son democráticos, las aspiraciones políticas están direccionadas al interior, por los intereses de los dirigentes que no rotan las direcciones y acomodan sus fichas de manera personal.
Y además, hay partidos coptados por intereses externos a cada partido, intereses económicos que controlan los partidos para participar en el reparto del presupuesto general de la nación, es un control muy perjudicial porque no permite el desarrollo de todas las regiones, direccionar el presupuesto es limitar el desarrollo del país”, concluye Leal.
Más quiebres que acuerdos
Por su parte, el exalcalde de La Virginia, dirigente conservador y analista político, Nelson Palacio, afirmó que la derecha llega a la contienda con más quiebres que acuerdos.
“En el conservatismo y el Centro Democrático no hay señales de reconciliación, sino de distancias que crecen. Lo que alguna vez se presentó como la gran unidad opositora hoy luce desdibujado por egos, cálculos y proyectos personales que terminan favoreciendo, paradójicamente, la continuidad del gobierno que dicen querer enfrentar. La derecha enfrenta la campaña dividida: conservadores y uribistas no logran la unidad que prometieron y las tensiones internas amenazan su estrategia contra el gobierno”.
El dato
Los rifirrafes, desencuentros y desavenencias proyectan hacia el electorado la imagen de una derecha sin coordinación. La expectativa, de momento, parece concentrarse en lo que diga Álvaro Uribe Vélez y en si logra o no ordenar a su sector alrededor de una candidatura única, consideran analistas consultados por El Diario.



