Después de casi cinco años de enredos judiciales, señalamientos y una condena que los mandaba a 14 años y medio a la cárcel, Óscar Steven Cortés Zapata y Jay Alejandro Londoño Arias, dos estudiantes de la Universidad Tecnológica de Pereira, hoy pueden respirar tranquilos. El Tribunal Superior de Pereira revocó el fallo en su contra y los absolvió, dejándolos en libertad y declarando que no había pruebas suficientes para responsabilizarlos de los desmanes ocurridos en las protestas del 2019

Los hechos
Todo empezó el 15 de octubre del 2019, cuando en plena jornada de protestas frente al barrio Los Álamos, varios encapuchados armaron tremendo caos sobre la carrera 27 con calle 13. Según la Fiscalía, ese día un grupo de estudiantes vestidos de negro lanzó bombas molotov, hizo grafitis, quemó una moto y hasta atacó la casa fiscal donde vivía el entonces comandante de la Policía Risaralda con su familia.
El relato de la Fiscalía aseguraba que los artefactos, llenos de combustible, vidrio y hasta puntillas, causaron incendios. Estos ataques generaron pánico, alteraron el orden público y afectaron el transporte, además de provocar el incendio de la moto, daños en la vivienda donde vivía el comandante y afectaciones a un vehículo particular que se encontraba guardado allí. También hubo daños con pintura en aerosol en varias busetas de servicio público, lo que obligó a la intervención de la Policía. Ese mismo día también fueron golpeados dos jóvenes acusados de robo, quienes terminaron refugiándose en la casa del oficial mientras afuera seguían los disturbios.
La condena
Tras la investigación, las autoridades señalaron a Óscar y Jay como dos de los responsables y, después del juicio oral, el pasado 26 de septiembre del año 2025 el Juzgado Segundo Penal Especializado de Pereira los condenó a 174 meses de prisión, por terrorismo, uso de objetos peligrosos e incendio. La orden era clara: debían ir a un centro carcelario, es así como solicitaron una orden de captura ya que estaban libres.
Pero los abogados defensores de los jóvenes no se quedaron quietos, apelaron solicitando un fallo absolutorio argumentando que no existía una sola prueba que los señalara directamente, que los testigos no los identificaron plenamente.
La apelación
La pelota quedó en manos del Tribunal Superior de Pereira, que revisó el proceso con lupa. La tarea era determinar si la condena estaba bien sustentada o si había errores que ameritaban cambiarla.Y así fue en la mañana de ayer tomó la decisión.
La Sala de decisión concluyó que la Fiscalía no logró demostrar que Óscar Steven Cortés y Jay Alejandro Londoño hubieran participado en los disturbios del 15 de octubre de 2019. Los testigos que estuvieron directamente en los hechos declararon en el juicio que muchas personas participaron en las protestas y que quienes lanzaron las bombas molotov contra la casa fiscal tenían el rostro completamente cubierto. Por esa razón, ninguno pudo reconocer a los responsables de esos lamentables hechos.
El Tribunal encontró que sí hubo desmanes, sí hubo terrorismo y sí hubo quemas, pero no había forma de asegurar que Óscar y Jay fueran quienes lo hicieron. La mayoría de testigos de la Fiscalía confirmaron que hubo encapuchados, pero ninguno pudo identificar a los procesados. Además, los magistrados señalaron que el juzgado de primera instancia valoró mal las pruebas, pues lo que había en el expediente no alcanzaba para condenar a nadie “más allá de toda duda”, como exige la ley.
Revocatoria total
Para los magistrados, no había certeza de que ellos hubieran participado en los ataques. La Sala que revisó el caso concluyó que no hay pruebas claras para asegurar que ellos fueron los responsables. Los testigos dijeron que ese día muchas personas participaron en las protestas y que quienes lanzaron los explosivos tenían el rostro totalmente cubierto, por lo que no pudieron reconocer a nadie. Además, las demás pruebas que presentó la Fiscalía tampoco demostraron que los dos jóvenes hubieran tenido relación directa con los hechos.
En pocas palabras, no hubo una sola prueba clara que los señalara como los responsables de lanzar explosivos ni de quemar la motocicleta. Por eso, al quedar dudas sobre su participación, la justicia decidió mantener su presunción de inocencia y absolverlos de todos los cargos. Con eso, Óscar Steven Cortés Zapata y Jay Alejandro Londoño Arias quedaron libres de toda responsabilidad penal.
Un capítulo que llega a su final
La decisión del Tribunal marca el fin de un proceso que durante años mantuvo a los estudiantes entre señalamientos, audiencias y la posibilidad de pasar más de una década tras las rejas. Hoy, con la absolución, podrán retomar sus vidas y dejar atrás una investigación que, según la justicia, no logró demostrar su participación en los hechos.



