Ucrania da luz verde al plan de paz de Trump mientras Rusia duda de las modificaciones

Ucrania ha aceptado el núcleo de un acuerdo de paz impulsado por la administración de Donald Trump para poner fin a la guerra con Rusia, según confirmaron a medios estadounidenses altos funcionarios de Washington bajo condición de anonimato. Las fuentes, citadas por CBS News y otros canales, aseguran que “los ucranianos han aceptado el acuerdo de paz”, aunque aún quedan “algunos detalles menores por resolver” antes de una formalización.

La aceptación se produjo en el marco de conversaciones discretas celebradas en Abu Dabi, en las que participaron delegaciones de Ucrania, Rusia y Estados Unidos. Según estas versiones, el gobierno de Volodímir Zelenski habría dado su visto bueno al marco del texto revisado, sin que se conozca todavía la versión final ni las concesiones exactas que implicaría para Kiev.


Reuniones discretas en Abu Dabi

Las negociaciones en la capital emiratí están lideradas por el secretario del Ejército de Estados Unidos, Daniel (Dan) Driscoll, quien se ha reunido durante varias horas con representantes rusos y tiene previsto mantener nuevos encuentros en los próximos días.

Medios como el Financial Times y ABC News señalan que el jefe de la inteligencia militar ucraniana, Kyrylo Budanov, también forma parte de las conversaciones, aunque no está claro si se trata de reuniones tripartitas o de contactos bilaterales separados entre Driscoll y cada delegación.

“Driscoll ha estado muy involucrado en este proceso de paz en los últimos días”, aseguró un funcionario estadounidense citado por la prensa británica, subrayando que la Casa Blanca está estrechamente coordinada con el Pentágono en esta iniciativa diplomática.

Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, evitó confirmar o desmentir los encuentros. “No tengo nada que decir. Estamos siguiendo los informes de los medios”, declaró a la prensa estatal rusa, manteniendo oficialmente a Rusia en una posición de expectativa mientras continúan los contactos en Abu Dabi.


De un polémico plan de 28 puntos a un borrador de 19

El acuerdo que Kiev habría aceptado tiene su origen en un controvertido plan de 28 puntos elaborado en Washington y avalado por Trump, filtrado a la prensa hace apenas unos días. Ese primer borrador fue duramente criticado por Ucrania y por varios gobiernos europeos, que lo consideraban demasiado alineado con las exigencias del Kremlin.

Entre los puntos más polémicos del documento inicial figuraban concesiones territoriales a Rusia, la promesa de que Ucrania nunca ingresaría en la OTAN y la limitación de las fuerzas armadas ucranianas a un máximo de 600.000 efectivos, condiciones que en Kiev se interpretaron como una capitulación de facto.

Tras una intensa ronda de reuniones entre delegaciones estadounidenses y ucranianas en Ginebra, el texto fue reescrito y reducido a 19 puntos, en un intento por incorporar más demandas de Kiev y responder a las críticas europeas. Informes de medios financieros y de análisis diplomático sostienen que varios de los elementos más favorables a Moscú han sido suavizados o eliminados, aunque los detalles no se han hecho públicos.

Pese a estos cambios, la versión revisada mantiene cuestiones extremadamente sensibles, como el futuro estatus de los territorios ocupados, las limitaciones a la presencia militar extranjera en Ucrania y la arquitectura de seguridad en Europa oriental. La mayoría de estos puntos, según coinciden diversas fuentes, quedaría en manos de una negociación directa entre Zelenski y Trump en una posible cumbre en Washington.


Moscú reclama el “espíritu de Anchorage”

El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, dejó entrever el descontento del Kremlin con la versión modificada del plan. En una rueda de prensa en Moscú, afirmó que los puntos clave del texto original se basaban en los “entendimientos alcanzados en Anchorage”, en referencia a la cumbre entre Trump y Vladímir Putin celebrada en agosto en Alaska, y advirtió de que cualquier enmienda debe respetar “el espíritu y la letra” de ese acuerdo.

Lavrov acusó además a los gobiernos europeos de “socavar” los esfuerzos de Washington al impulsar un contrapeso diplomático que recorta algunas de las ventajas que el borrador inicial otorgaba a Rusia, especialmente en materia territorial y de seguridad. Una propuesta alternativa elaborada por potencias europeas plantea, entre otras cosas, que las negociaciones sobre fronteras se basen en las líneas actuales del frente y que Ucrania reciba garantías de seguridad más robustas.


Muchas dudas abiertas sobre la respuesta de Putin

Aunque funcionarios estadounidenses insisten en que Kiev “ha aceptado el acuerdo de paz” en su marco general, la incógnita principal es ahora la reacción del presidente ruso. Los cambios introducidos para hacer el texto más aceptable a Ucrania y a sus aliados occidentales podrían hacerlo, paradójicamente, menos digerible para Moscú.

Según The Washington Post, en Washington se asume que es “poco probable” que Rusia acepte las modificaciones introducidas en el borrador, después de que Putin señalara públicamente que el plan original de 28 puntos debía servir como “base” de cualquier acuerdo que pusiera fin a la guerra.

Mientras los diplomáticos debaten puntos y comas en Ginebra y Abu Dabi, los combates continúan sobre el terreno. En las últimas horas, Rusia ha lanzado nuevos ataques con misiles y drones contra Kiev y otras ciudades ucranianas, dejando varios muertos y heridos, un recordatorio de que, pese a los avances en la mesa de negociación, la paz sigue siendo, por ahora, un horizonte frágil y lleno de interrogantes.

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