Consternación en Dibulla por el asesinato de la pequeña Shelsy: un menor de 17 años es la principal línea de investigación

Dibulla, La Guajira, atraviesa días de dolor e indignación tras el asesinato de Shelsy Navarro, una niña de apenas tres años cuyo cuerpo fue hallado sin vida en circunstancias que han estremecido a todo el municipio y al departamento. Mientras la familia clama por justicia, las autoridades avanzan en una investigación que ya tiene a un menor de 17 años como principal sospechoso.

La madre de la niña, Liliana Ojeda Domínguez, hizo un llamado desgarrador para que el crimen no quede impune:
“Pedimos que nos ayuden a dar con su paradero. Necesitamos que se haga justicia porque esto no puede quedar impune. Es una niña de tan solo 3 años”, expresó entre lágrimas, en declaraciones que hoy representan el clamor de toda una comunidad.

Un menor de edad, en el centro de las pesquisas

El comandante de la Policía de La Guajira, coronel Salomón Bello Reyes, confirmó que la principal línea de investigación se centra en un joven de 17 años.
“Sí, es todo material de investigación”, indicó el oficial, aclarando que por tratarse de un menor de edad y por la reserva procesal, no se pueden revelar más detalles sobre su identidad ni sobre las evidencias que lo vincularían al caso.

Las autoridades han recogido múltiples testimonios y analizan cuidadosamente videos de la zona. En algunos de esos registros, al parecer, se observa un momento en el que el presunto implicado habría sido retenido de manera temporal por habitantes del sector antes de la llegada de la Policía. Dichas imágenes se encuentran bajo verificación técnica y forman parte del expediente.

Fuentes cercanas al proceso señalan que la investigación avanza con rigor, con apoyo de pruebas forenses y testimoniales, para determinar con precisión el grado de responsabilidad del joven y reconstruir la cronología de lo ocurrido.

Bloqueos en la Troncal del Caribe como forma de presión

La magnitud del rechazo social se ha visto reflejada en las calles. Desde la mañana siguiente a conocerse el crimen, habitantes de Dibulla y comunidades cercanas se volcaron a la Troncal del Caribe, la vía que comunica a Riohacha con Santa Marta, donde han realizado bloqueos para exigir respuestas rápidas y contundentes.

El coronel Bello aseguró que, pese a las manifestaciones, se ha garantizado el paso de vehículos de emergencia:
“Están dejando pasar las ambulancias y demás casos de urgencia”, precisó.
No obstante, el bloqueo ha generado afectaciones en la movilidad y mantiene en alerta a las autoridades locales y departamentales.

Los manifestantes insisten en que no cesarán en la presión hasta tener garantías de una investigación transparente y la judicialización del responsable. Para muchos, este crimen simboliza no solo una tragedia familiar, sino la necesidad urgente de reforzar la protección de los menores en el municipio y de mejorar la presencia institucional.

El hallazgo a pocos metros de su casa

Uno de los aspectos más conmovedores del caso es el lugar donde fue encontrado el cuerpo de la niña. De acuerdo con información conocida del proceso, Shelsy fue hallada dentro de un saco en una vivienda cercana que funcionaría como bodega, ubicada a tan solo cinco casas de distancia de su hogar.

El hallazgo se dio después de varias horas de angustiosa búsqueda, en las que familiares y vecinos recorrieron el sector aferrados a la esperanza de encontrarla con vida. La tragedia se tornó aún más dolorosa al conocerse que ese mismo día la niña debía celebrar su graduación de preescolar, un momento que debió ser de alegría y se transformó en una jornada de luto.

Investigación en curso y acompañamiento a la familia

Las autoridades continúan adelantando labores técnicas, entrevistas y análisis detallados de todos los elementos materiales probatorios con el fin de esclarecer cómo, cuándo y dónde ocurrió cada etapa de este crimen.

Paralelamente, se activó un acompañamiento psicosocial para la familia de Shelsy, profundamente afectada por la pérdida y por el impacto mediático y social del caso.

Mientras Dibulla busca respuestas y consuelo, la exigencia es unánime: que la muerte de Shelsy Navarro no quede en la impunidad y que este doloroso episodio marque un punto de inflexión en la protección de los niños y niñas en La Guajira.

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