Tiroteo en Australia: la masacre de seis minutos que dejó al menos 11 muertos en una fiesta judía en Sídney

Australia vivió uno de los episodios más violentos de su historia reciente tras un tiroteo ocurrido en Bondi Beach, una de las playas más concurridas de Sídney, que dejó al menos once personas muertas y decenas de heridos durante una celebración de la comunidad judía. El ataque, que se prolongó por cerca de seis minutos, fue calificado por las autoridades como un acto “terrorista” y “antisemita”.

El hecho ocurrió la tarde del domingo, alrededor de las 6:47 p. m., mientras se desarrollaba el evento ‘Chanukah by the Sea’, organizado con motivo de la festividad de Janucá. Según la Policía de Nueva Gales del Sur, cerca de mil personas asistían a la celebración cuando dos hombres armados comenzaron a disparar indiscriminadamente contra los presentes.

Caos, pánico y persecución

Videos que circulan en redes sociales muestran el momento exacto del ataque y la desesperación de los asistentes que huían en todas direcciones para ponerse a salvo. En cuestión de minutos, el pánico se apoderó de la zona. Un periodista de la agencia AFP relató que la colina que conecta con la playa quedó cubierta de objetos abandonados, entre ellos bolsos, zapatos e incluso un coche de bebé.

Testigos describieron escenas de horror. Harry Wilson, residente del sector, afirmó haber visto “al menos diez personas en el suelo y sangre por todas partes”. Por su parte, el estudiante chileno Camilo Díaz, quien se encontraba en el lugar, aseguró que el ataque “se sintió como diez minutos de solo ‘bang, bang, bang’”, y señaló que el arma utilizada parecía de alto poder.

Un ataque terrorista dirigido

La Policía confirmó que uno de los atacantes fue abatido en el lugar, mientras que el segundo resultó gravemente herido y permanece bajo custodia en estado crítico. Durante las inspecciones posteriores, las autoridades hallaron artefactos explosivos improvisados dentro de un vehículo vinculado con el agresor fallecido, lo que refuerza la hipótesis de un atentado planificado.

Además de los fallecidos, 29 personas resultaron heridas y fueron trasladadas a distintos hospitales de la ciudad. En la escena del crimen se encontró un arma de fuego, aparentemente una escopeta, junto a uno de los árboles cercanos a la playa, donde personal médico atendía a varias víctimas.

Reacciones y cuestionamientos

El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, condenó enérgicamente el ataque y lo calificó como “un acto de maldad, antisemitismo y terrorismo que ha golpeado el corazón de nuestra nación”. El mandatario aseguró que el ataque estuvo dirigido específicamente contra la comunidad judía “en el primer día de Janucá” y destacó como “héroes” a varios civiles que, en medio del caos, enfrentaron a uno de los atacantes y lograron desarmarlo.

Desde Israel, el presidente Isaac Herzog expresó su solidaridad y calificó el hecho como “un ataque cruel contra los judíos”. Sin embargo, desde la propia comunidad local surgieron críticas. Robert Gregory, jefe de la Asociación Judía de Australia, afirmó que, aunque trágico, el ataque era “completamente previsible” y cuestionó al Gobierno por no haber adoptado medidas suficientes para proteger a la comunidad.

Un contexto de violencia creciente

El tiroteo en Bondi Beach se suma a una preocupante cadena de ataques antisemitas registrados en Australia en los últimos años, especialmente tras el ataque de Hamás contra Israel en octubre de 2023 y el inicio de la guerra en Gaza. En octubre de 2024, un incendio provocado destruyó un café kosher en el barrio de Bondi, y en diciembre del mismo año otro ataque similar afectó la sinagoga Adass Israel en Melbourne. Según el primer ministro Albanese, ambos hechos habrían sido dirigidos desde Irán, aunque no dejaron víctimas.

Con al menos doce fallecidos y 29 heridos, el ataque de Bondi Beach se convierte en el más grave contra la comunidad judía en Australia y uno de los más sangrientos a nivel mundial en la última década, evocando tragedias como el atentado contra la AMIA en Buenos Aires en 1994, que dejó 85 muertos.

Mientras avanzan las investigaciones, Australia permanece en estado de conmoción y luto, en medio de un renovado debate sobre la seguridad, el terrorismo y la protección de las comunidades vulnerables.

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