El panorama político rumbo a las elecciones presidenciales de 2026 sigue redefiniéndose a gran velocidad. A la incertidumbre sobre consultas interpartidistas y alianzas en la izquierda, el centro y la derecha, se suma ahora el cierre oficial del plazo para la entrega de firmas ante la Registraduría Nacional, un requisito clave para los aspirantes que buscan llegar a la Casa de Nariño por la vía de los movimientos significativos de ciudadanos.
La Registraduría confirmó que este miércoles concluyó la etapa de radicación de firmas. Los precandidatos y precandidatas deberán alcanzar un mínimo de 635.000 firmas válidas para obtener el aval definitivo de sus candidaturas y entrar formalmente en la contienda presidencial de 2026. En total, alrededor de 16 aspirantes presentaron firmas en las últimas semanas y, en la mayoría de los casos, superaron ampliamente el umbral exigido.
Según los reportes preliminares, el mayor número de apoyos fue entregado por Abelardo de la Espriella, quien con su movimiento Defensores de la Patria radicó 4.800.000 firmas, consolidándose como uno de los aspirantes con mayor músculo ciudadano en esta fase. En segundo lugar aparece Carlos Caicedo, del movimiento Izquierda con Resultados / Caicedo Presidente, quien se ha distanciado del petrismo por diferencias con el presidente Gustavo Petro y entregó 2.600.000 firmas. El tercer lugar lo ocupa Mauricio Lizcano, con 1.800.000 firmas, respaldado por su movimiento Firmes por Lizcano.
Este cierre de la etapa de firmas se cruza con un tablero de consultas que entró en fase de depuración. En la derecha, la decisión de De la Espriella de no ir a una consulta interpartidista dejó a ese sector evaluando nuevas encuestas como mecanismo para medir fuerzas. En el centro, Sergio Fajardo reiteró su intención de ir directamente a la primera vuelta, descartando una consulta previa, lo que fragmenta aún más ese espectro político.
En la izquierda, persisten dudas jurídicas y políticas sobre el llamado “frente amplio” promovido por el presidente Petro. Aunque seis aspirantes lograron un primer acuerdo de intención, los plazos siguen abiertos y no hay consenso sobre el método para escoger un candidato único.
En cuestión de semanas, la ausencia de figuras con alta favorabilidad en eventuales consultas y la diferencia de criterios entre sectores han desdibujado el mapa inicial. Con el capítulo de las firmas cerrado, el foco ahora estará en su validación y en la definición de alianzas, en una carrera en la que todos buscan llegar con una sola ficha —o al menos con ventaja— al 8 de marzo de 2026.



