Las fuertes lluvias registradas en los últimos días mantienen en máxima alerta a todo el departamento de Risaralda. De acuerdo con el más reciente boletín del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), los 14 municipios del departamento se encuentran en algún nivel de alerta por la posible ocurrencia de deslizamientos de tierra.
Según explicó Diana Carolina Ramírez Laverde, coordinadora departamental de Gestión del Riesgo, el IDEAM declaró alerta roja para los municipios de Pereira, Santa Rosa de Cabal y Pueblo Rico, donde las condiciones de saturación del suelo representan un alto riesgo. En alerta naranja se encuentran Belén de Umbría, Dosquebradas, Guática, La Virginia, Marsella, Mistrató y Quinchía, mientras que Apía, Balboa, La Celia y Santuario permanecen en alerta amarilla.
La funcionaria señaló que el gobernador Juan Diego Patiño Ochoa ha estado atento al desarrollo de la situación y a las acciones que se adelantan de manera articulada con las alcaldías municipales para mitigar los riesgos y atender posibles emergencias.
Desde el gobierno departamental se mantiene un monitoreo permanente de las zonas más vulnerables, al tiempo que se ha reiterado el llamado a los consejos municipales de gestión del riesgo para activar sus planes de contingencia y fortalecer las labores de prevención en cada territorio.
Por su parte, el Servicio de Pronósticos y Alertas del IDEAM explicó que el aumento de las precipitaciones obedece a la combinación de varios fenómenos climáticos, entre ellos el ingreso de mayor humedad proveniente de Brasil y condiciones de inestabilidad atmosférica cerca de la cordillera de los Andes, que favorecen la formación de nubosidad y lluvias intensas. A esto se suma la influencia de un sistema de baja presión en el océano Pacífico, que ha intensificado las precipitaciones en distintas regiones del país, incluido el Eje Cafetero.
Ante este panorama, la Coordinación Departamental para la Gestión del Riesgo recomendó a la ciudadanía mantenerse alerta a señales de peligro como grietas en el suelo, inclinación de árboles, ruidos inusuales o aumento repentino del caudal de ríos y quebradas, y reportar de inmediato cualquier emergencia a los organismos de socorro.



