La líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, llegó este jueves a la Casa Blanca para un almuerzo de trabajo con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Washington D.C. Este será el primer encuentro cara a cara entre ambos líderes, en un contexto político especialmente convulsionado para Venezuela.
Según la agenda oficial de la presidencia estadounidense, el almuerzo está programado para las 12:30 p.m. (hora local) y se desarrollará en un comedor privado de la residencia presidencial, a puerta cerrada y sin acceso de la prensa. Machado accedió al complejo por una entrada lateral, diferente a la utilizada por jefes de Estado y altos dignatarios, lo que denota el carácter singular de esta invitación.
El encuentro se produce menos de dos semanas después de la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por fuerzas estadounidenses en Venezuela, tras lo cual fueron trasladados a Nueva York para enfrentar cargos relacionados con narcotráfico.
¿Qué esperar del almuerzo?
La reunión entre Trump y Machado se da en medio de tensiones sobre el papel de la oposición venezolana en la transición política del país sudamericano. Aunque Machado ha sido una figura central de la resistencia al chavismo y ganó masivamente en unas primarias opositoras de 2024, la administración Trump la había excluido de la primera etapa de transición política en Venezuela, alegando que no contaba con el apoyo necesario dentro del país.
En contraste, Trump ha mantenido recientemente conversaciones con Delcy Rodríguez, quien asumió el poder como presidenta encargada tras la caída de Maduro y es vista por Estados Unidos como interlocutora clave.
Machado ha buscado acercar posiciones con el mandatario estadounidense, incluso ofreciendo compartir simbólicamente su Premio Nobel de la Paz con Trump por su decisivo papel en la crisis venezolana, una propuesta rechazada por el Comité Nobel al ser el galardón intransferible.
Significado político
El almuerzo en la Casa Blanca no solo es un gesto diplomático hacia la líder opositora venezolana, sino también una señal de que la administración estadounidense está explorando distintos vectores en la compleja situación venezolana, donde asuntos como la entrega de petróleo, la liberación de presos políticos y la organización de eventuales elecciones se encuentran en el centro del debate.
Hasta el momento, la Casa Blanca ha mantenido un perfil discreto sobre los objetivos puntuales del encuentro, pero la visita subraya la importancia de Venezuela en la agenda hemisférica de Estados Unidos y el rol que figuras clave de la oposición como Machado intentan desempeñar en ese escenario.



