Diego Ramos le apuesta a 30.000 votos en Risaralda, en elecciones a la Cámara de Representantes

El candidato a la Cámara de Representantes por el Partido de la U, Diego Ramos, habla de su proceso jurídico, el respaldo ciudadano, su visión del llamado “asistencialismo”, los retos del campo, la salud y la política social, así como de sus expectativas electorales y del trabajo en equipo dentro de la lista.

En entrevista con el Diario del Otún, Diego Ramos, candidato a la Cámara de Representantes por el Partido de la U, aseguró que se siente orgullosamente montañero y que llejos de ofenderlo, cuando así lo llaman, ese calificativo representa un halago para él.

 Ramos afirmó que no le incomoda repartir “cebolla y tomate”, en referencia a los mercados entregados a las poblaciones más vulnerables, especialmente durante la pandemia, etapa que le correspondió afrontar en su segunda administración como alcalde de Dosquebradas. Agregó que, de llegar al Congreso de la República, vestirá saco y corbata para debatir, pero mantendrá intacta su esencia: la de compartir con la gente y trabajar en territorio, con su sombrero campesino puesto.

¿Cómo avanza su campaña a la Cámara de Representantes, luego de los momentos complejos que atravesó por el proceso jurídico?

“ Primero que todo, darle gracias a Dios. Hoy seguimos recorriendo todo el departamento. Cada fin de semana estamos visitando municipios del occidente y del área metropolitana, porque ya estamos a menos de mes y medio de las elecciones del 8 de marzo.

Es cierto que la campaña se vio opacada por un lío jurídico que aún continúa, porque falta una segunda instancia. No ha sido fácil. Tengo 64 años y nunca antes me había visto envuelto en una situación de este tipo. Sin embargo, siempre he dado la cara. Nunca me escondí. Cuando supe del proceso estando fuera del país, regresé de inmediato para presentarme ante las autoridades. El que nada debe, nada teme”.

¿En qué punto se encuentra hoy ese proceso y cómo lo ha afrontado personalmente?

“Estar privado de la libertad no es nada fácil, pero tengo la tranquilidad de saber que actué correctamente. Uno puede engañar a muchas personas, pero a Dios no. Sé cómo hice las cosas durante los ocho años que estuve al frente de Dosquebradas y jamás me reuní con nadie para cometer irregularidades.

Los servidores públicos estamos obligados a darle la cara a las autoridades, desde el más alto hasta el más sencillo, y eso fue lo que hice”.

A pesar de ese episodio, ¿cómo ha sido el recibimiento de la gente en las calles?

 “Ha sido impresionante. He sentido una solidaridad enorme y el respaldo del sector campesino, de los jóvenes y de los adultos mayores. La gente me recibe con oraciones, con mensajes de fe, con promesas hechas a Dios. Quieren escuchar por qué queremos llegar a la Cámara”.

En términos electorales, ¿a cuántos votos le apunta dentro de la lista?

 “Hace ocho años obtuve cerca de 27 mil votos con mi equipo, pero la lista no pasó el umbral. Hoy estamos en un partido fuerte, donde los cuatro integrantes tenemos estructura y amigos en el departamento. No estaremos  por debajo de los 30 mil votos”.

Austed se le ha criticado por el llamado “asistencialismo”. ¿Cómo responde a eso?

“Le llaman asistencialismo a haber traído dos megacolegios, haber solucionado el problema histórico del agua potable en Dosquebradas, haber gestionado más de 2.000 viviendas VIPA y 1.124 viviendas gratuitas. Asistencialismo es haber pavimentado más de 270 calles por autogestión, incluida la Avenida Las Torres, que costaba más de 3.200 millones y la hicimos por 800 millones trabajando con la comunidad. Asistencialismo es llevar placa huella al campo, construir viviendas rurales, hacer más de 60 obras de mitigación del riesgo y dejar más de 36 camas UCI en plena pandemia. Eso no es discurso, eso está documentado”.

¿Cómo marcó la pandemia su última administración?

“Nos tocó invertir todo el plan de desarrollo en atender el COVID-19. Pasamos de tener cinco camas UCI a 36. Tuvimos que entregar mercados incluso a estratos tres y cuatro, porque muchas familias quedaron sin ingresos. Fue una situación inédita que nos obligó a cambiar todas las prioridades”..

****Usted ha insistido mucho en la defensa del campo. ¿Por qué?

 El campo se envejeció. No hay oportunidades para los jóvenes, no hay servicios públicos dignos, las vías están en mal estado y la salud es deficiente. Vengo del campo y jamás olvidaré mis raíces. Trabajaremos fuerte por el campesino, porque sin campo no hay país.

¿Qué opina de los otros integrantes de la lista a la Cámara?

 Todos sabemos hacer política. Juliana Enciso, Franyela Bermúdez, Carlos Mario Gil tienen trayectoria y equipos sólidos. Además, estamos acompañando al Senado a María Irma Noreña. Es un equipo fuerte.

Algunos seguidores dicen que lo ven poco en redes sociales. ¿Qué responde?

 “Retomamos con fuerza el trabajo en redes. Hoy algunos contenidos superan las 30 mil vistas. Si esas vistas se convierten en votos, tenemos la curul asegurada”.

Finalmente, ¿por qué votar por Diego Ramos?

La gente conoce nuestro trabajo. Nunca hemos dejado de hacer obra social y creemos que el que llega a esta vida es para servir. Si llegamos al Congreso, vamos a debatir con corbata en Bogotá, pero aquí en la región nos la quitamos para seguir ayudando a la gente. Las obras son las que hablan, y nosotros cumplimos.

El dato

Diego Ramos obtuvo más de 27.000 votos en una elección anterior a la Cámara y ahora proyecta superar los 30.000 votos con el Partido de la U (lista 102).

 

 

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