En medio de una tensa relación diplomática entre Colombia y Estados Unidos, el presidente Gustavo Petro consiguió un permiso migratorio excepcional que le permitirá ingresar a territorio estadounidense para sostener un encuentro con su homólogo Donald Trump el próximo 3 de febrero de 2026, a las 11:00 a.m. en la Casa Blanca, según detalló el gobierno colombiano.
La decisión se produce tras un periodo de fuertes tensiones bilaterales que incluyeron la revocación de la visa de Petro por parte del gobierno estadounidense, tras su participación en una protesta propalestina en Nueva York —durante la Asamblea General de la ONU en 2025— y comentarios catalogados por Washington como “acciones imprudentes e incendiarias”.
Además del presidente, la canciller Rosa Villavicencio también obtuvo una visa temporal especial para acompañar al jefe de Estado durante las actividades oficiales programadas en Washington. Villavicencio había renunciado previamente a su propio visado en señal de solidaridad con Petro, tras la crisis diplomática del año pasado.
¿Quiénes integrarán la comitiva?
La delegación que viajará junto a Petro no está totalmente definida, pero hasta el momento se ha confirmado la presencia de:
La canciller Rosa Villavicencio, con visa especial otorgada para el viaje.
Raúl Moreno, jefe de gabinete presidencial.
Andrés Hernández, asesor de comunicaciones.
Un grupo de cinco periodistas, cuyos nombres aún no han sido revelados.
Adicionalmente, miembros del gabinete como el ministro del Interior, Armando Benedetti, han expresado su interés en unirse a la comitiva, y ya han enviado la documentación requerida a la Cancillería para su posible aprobación.
Desescalamiento tras meses de tensión
El anuncio de la reunión entre Petro y Trump marca un aparente intento de suavizar las relaciones diplomáticas entre ambos países tras varios episodios de confrontación pública. En 2025, Estados Unidos no solo revocó la visa del presidente colombiano, sino que también impuso sanciones y retiró la certificación antidrogas a Colombia por considerar insuficientes las acciones gubernamentales contra el tráfico de cocaína.
Sin embargo, hace unas semanas los presidentes sostuvieron una llamada telefónica en la que acordaron avanzar hacia un diálogo más constructivo, lo que allanó el camino para el encuentro presencial en la capital estadounidense.
Durante esa conversación bilateral, ambos mandatarios expresaron su intención de colaborar en áreas clave como la lucha contra el narcotráfico, especialmente contra el Ejército de Liberación Nacional (ELN), y otros temas de seguridad regional.
Un contexto complicado
Pese al avance diplomático, la relación sigue cargada de retos. Petro y su gobierno han enfrentado fuertes críticas por parte de sectores estadounidenses que han cuestionado su política de seguridad y narcotráfico. Además, Petro fue incluido en la denominada Lista Clinton —una lista de sanciones financieras de Estados Unidos— junto a su esposa Verónica Alcocer, su hijo Nicolás Petro y el ministro del Interior Armando Benedetti, lo que complica aún más su inserción internacional.
El viaje y la reunión en la Casa Blanca serán observados de cerca por la comunidad internacional, pues podrían redefinir la dinámica entre Bogotá y Washington en un momento crítico para los intereses diplomáticos y de seguridad de Colombia.



