Caso Kevin reabre debate sobre acceso a medicamentos

Las declaraciones del Gobierno nacional sobre la muerte de Kevin Acosta, el niño de siete años que padecía hemofilia y falleció tras meses sin recibir su medicamento, desataron una ola de cuestionamientos desde distintos sectores de la salud y organizaciones de pacientes.

Durante un reciente consejo de ministros, el titular de la cartera de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, aseguró que la información oficial indica que el menor sufrió un trauma craneoencefálico luego de caer de una bicicleta, lo que habría desencadenado una hemorragia. Según explicó, los pacientes con hemofilia deben evitar actividades que impliquen riesgo de golpes fuertes debido a su condición.

El presidente Gustavo Petro respaldó esa versión y enfatizó en la importancia de la prevención dentro del entorno familiar, señalando que en casos de enfermedades que afectan la coagulación es necesario reducir la exposición a situaciones de peligro. También planteó la necesidad de revisar si existieron fallas puntuales en la entrega de medicamentos.

Las palabras del Ejecutivo generaron fuerte rechazo. Expertos en salud pública insistieron en que, en el caso de la hemofilia, la verdadera prevención radica en garantizar de manera oportuna y continua el suministro del tratamiento profiláctico, que reemplaza el factor de coagulación que el cuerpo no produce. Señalan que este medicamento no solo atiende hemorragias, sino que las evita, permitiendo una vida cotidiana con menos riesgos.

Desde la academia y organizaciones civiles también se alzaron voces críticas. La epidemióloga Zulma Cucunubá afirmó que confundir la prevención con la restricción de actividades desconoce la evidencia científica sobre el manejo de la hemofilia. El colectivo Pacientes Colombia calificó el caso como una muestra de las fallas estructurales del sistema.

El exministro Alejandro Gaviria también se pronunció con duros cuestionamientos hacia el Gobierno, mientras que investigadores como Johnattan García Ruiz y Andrés Vecino señalaron que centrar la discusión en el accidente desvía la atención del posible incumplimiento en la entrega del tratamiento.

Kevin falleció el 13 de febrero en el Hospital La Misericordia, en Bogotá, luego de ser remitido desde el Huila cuando su estado se agravó. De acuerdo con sus familiares, el menor no recibía desde diciembre el medicamento de alto costo que requería, tras cambios en la red de atención vinculada a la Nueva EPS, entidad que hasta ahora no ha emitido un pronunciamiento público.

El caso vuelve a poner en el centro del debate la garantía efectiva de medicamentos, citas y tratamientos para pacientes con enfermedades de alto costo en Colombia.

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