La muerte de Nemesio Oseguera, conocido como “El Mencho”, abrió un nuevo capítulo en la estrategia de seguridad de México y en la cooperación con Estados Unidos. Tras el operativo militar que terminó con la vida del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el Gobierno mexicano explicó cuál fue el verdadero alcance de la participación estadounidense.
Durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que, tras los hechos violentos registrados el domingo, el país recupera la calma. “Hay Gobierno, hay Fuerzas Armadas y hay coordinación. Se está resguardando la paz y la normalidad”, afirmó.
El secretario de la Defensa, el general Ricardo Trevilla, precisó que la operación fue ejecutada exclusivamente por fuerzas federales mexicanas. No obstante, reconoció que existió intercambio de información con Estados Unidos, elemento que resultó clave para ubicar al objetivo.
Según explicó, la localización se logró mediante inteligencia militar mexicana, reforzada con datos adicionales aportados por agencias estadounidenses. “La planeación y ejecución correspondieron a la Secretaría de la Defensa”, reiteró la mandataria, subrayando que la cooperación bilateral se limitó al flujo de información.
El despliegue incluyó cerca de 2.500 efectivos en el occidente del país. En medio del enfrentamiento murieron ocho presuntos delincuentes y tres militares resultaron heridos. Las autoridades no reportaron civiles lesionados, aunque periodistas locales señalaron episodios de violencia, ataques y saqueos en distintas zonas.
La caída de “El Mencho” se produce en un escenario de creciente presión de Washington contra los carteles mexicanos, especialmente tras la designación de estas organizaciones como grupos terroristas en 2025 por parte de autoridades estadounidenses. El capo era considerado uno de los más buscados y por información que condujera a su captura o condena se ofrecían hasta 15 millones de dólares.
Bajo su liderazgo, el CJNG consolidó su expansión territorial y fortaleció rutas de tráfico de drogas, incluido el fentanilo hacia Estados Unidos, lo que lo convirtió en un objetivo prioritario para ambos gobiernos.
Mientras se restablece el orden en las zonas afectadas por los disturbios, el Ejecutivo mexicano insiste en que la operación fue resultado de la coordinación interna y del intercambio estratégico de inteligencia, sin intervención directa de fuerzas extranjeras en el terreno.



