Carlos Eduardo Ríos Giraldo, de 41 años de edad, alias el Cabezón, terminó en la cárcel luego de que un juez le pusiera el tatequieto, pues presuntamente sería uno de los hombres que tenía azotado al comercio en la ciudad de Pereira con constantes hurtos. Ahora deberá responder tras las rejas mientras avanza el proceso judicial en su contra.
¿Qué pasó?
La captura de este hombre en condición de calle se registró el sábado 28 de febrero, a eso de las 12:30 de la medianoche, en la calle 18 con carrera 12 de Pereira, en el local comercial de razón social Duque Saldarriaga, cuando una patrulla de la Policía que realizaba labores de registro y control fue alertada por la activación de la alarma de seguridad.
La dueña del establecimiento manifestó que en las cámaras se observaba al presunto delincuente dentro del negocio, por lo que los uniformados ingresaron y sorprendieron a Carlos Eduardo Ríos Giraldo, quien intentaba huir por el techo del segundo piso llevando una bolsa negra con varios elementos de valor, entre ellos un computador, el teclado y la torre, avaluados en $2.000.000.
Según se conoció, alias el Cabezón habría ingresado de manera clandestina por el techo del local comercial y por donde pretendía huir, dañando tejas, cables de energía y cámaras de seguridad, ocasionando daños avaluados en $7.000.000.
La audiencia
La Fiscalía 36 Local de turno URI le imputó el delito de hurto calificado y agravado, cargos que no aceptó durante la audiencia. Ante esta situación, el ente acusador solicitó medida de aseguramiento en centro carcelario y el Juzgado Primero Promiscuo Municipal de Marsella, tras evaluar los elementos materiales probatorios y tener en cuenta que se trata de una persona reincidente en este delito, decidió enviarlo a prisión mientras avanza el proceso judicial en su contra.
Antecedentes
Carlos Eduardo registra cinco antecedentes judiciales por el delito de hurto. Incluso, el 10 de enero del año 2023 fue condenado a un año y un mes de prisión por este mismo delito. Además, presenta anotaciones por hurto y daño en bien ajeno, varias de ellas relacionadas con hurtos, entre ellos en establecimientos comerciales, lo que evidencia su reincidencia en este tipo de conductas.



