Uno de los tipos de jefes son los “paternalistas”, aquellos que constantemente están supervisando a sus empleados sin apenas delegar tareas, y teniendo como norte la jerarquía y el uso de la autoridad. Esta última figura se da sobre todo en los empresarios o emprendedores que “se han hecho a sí mismos”. En aquellos que, con un enorme esfuerzo, han sacado adelante su negocio hasta hacerlo más grande y necesitar de muchos más colaboradores. Y cuando llegan los subordinados, esta figura paternalista aparece y condiciona el desarrollo profesional y personal de estos empleados. A esta figura se le conoce como los jefes helicóptero.
Para Jesús Gómez, docente y consultor de RR.HH. de Cerem International Business School, “el jefe helicóptero está siempre pendiente de lo que hacen sus colaboradores o subordinados. Se encuentra continuamente “sobrevolando” su trabajo, comprobando cómo realizan sus tareas, para asegurarse de que lo hacen como él cree que es la única forma correcta de hacerlo”.
Este tipo de jefes, peculiar pero abundante, se caracteriza por una serie de rasgos de su personalidad como: realizar las tareas por sí mismo, porque está convencido de que solo puede asegurar que todo salga bien. Exige siempre estar enterado de todo lo que hacen, incluso que le manden todas las comunicaciones que mantienen con clientes o proveedores. En el fondo, piensa que los empleados son perezosos por naturaleza.
Mal ambiente laboral
Según Gómez, las consecuencias que los jefes helicóptero provocan en sus colaboradores suelen ser muy negativas, tanto para la propia empresa como para los empleados y para él mismo. Este comportamiento dificulta el estímulo necesario tanto para el desarrollo profesional y personal de los empleados, como en la productividad de los equipos de trabajo. Estos creen que no se les enseña lo suficiente sobre sus tareas y sienten que no se confía en ellos, por lo que no se les da autonomía.
Además, los empleados suelen ser menos brillantes, al estar todas las tareas reguladas por protocolos y procedimientos en lugar de orientarse a resultados. Otra de las consecuencias es que los equipos y las personas acaban siendo ineficientes. Por último, ante esta situación, los equipos y empleados con mayor potencial se van marchando en busca de mejores entornos laborales, generando una alta rotación del personal y una plantilla de menos nivel.
Los empleados que se encuentran en estas circunstancias no lo tienen nada fácil. Si se decantan por permanecer en el puesto de trabajo, por los motivos que sean, la única posibilidad razonable, siempre y cuando se esté seguro del correcto desempeño laboral hasta el momento, es afrontar la situación y dirigirse al jefe de forma directa pero respetuosa. Puede ser aconsejable comenzar por preguntarle si está satisfecho con el trabajo realizado, y si se puede hacer algo más para mejorar
Otro tipo de jefes
Alberto Moreno Álvarez, docente de Cerem International Business School explica que hay una cantidad de tipo de jefes debido al alto número de calificativos que sus colaboradores le dan. Sin embargo, pueden definir más claramente cuatros tipos de jefes que pueden existir en las organizaciones.
– Jefe Autoritario: Con él o nada.
Es un tipo de jefe, que su principal función es dar órdenes y que el resto de personas del equipo las cumplan sin preguntarse el por qué de éstas. Genera un clima laboral negativo y tampoco es capaz de aceptar las críticas para mejorar. ¿el resultado? , este tipo de jefe no dará nunca un buen reconocimiento a los miembros de su equipo, aunque lo hayan hecho de manera impecable, provocando que el trabajador se desmotive y no sea propositivo.
¿Cómo trabajar con ellos? La paciencia es un arma vital y lo mejor, mantenerle informado de todo lo que él considera importante, para por lo menos, poder desarrollar tu trabajo adecuadamente
Jefe democrático: Todos juntos.
Es un tipo de jefe que busca el trabajo colectivo, que les da una importancia alta a las cualidades del equipo a la hora de desarrollar los proyectos. Busca que las personas colaboren y que las decisiones se tomen en equipo, favoreciendo con ello un clima laboral participativo. ¿El resultado?, empatiza con las personas, crea un ambiente positivo y colaborativo, sus equipos confían ciegamente y siempre están en lo bueno y en lo malo. ¿Cómo trabajar con ellos?, es importante mostrar iniciativa, ganas de hacer, es un elemento clave para ellos. También es positivo dar opiniones constructivas sobre las ideas, pero siempre después de haber escuchado las argumentaciones.
Jefe que se preocupa por ti.
Es un tipo de jefe que se preocupa por sus empleados hasta el extremo incluso de ayudarles a resolver problemas que no tienen nada que ver con el trabajo. Puede resultar algo invasivo en la vida privada de las personas. ¿el resultado?, es protector y no delega en sus subordinados, proyectos, tareas, porque tiene la idea que debe cargar con el mayor peso de los proyectos y le falta confianza en sus equipos.
¿Cómo trabajar con ellos?, hay que ser amable, demostrar capacidades siendo proactivo, no fallándole y tomando iniciativas que valore como un símbolo de independencia y que signifiquen para el jefe paternalista que la persona ha crecido bajo su protección.
Jefe Carismático. El motivador.
Es un tipo de jefe que controla de manera excepcional la inteligencia emocional, sabiendo en cada momento como apoyar a su colaborador,. ¿el resultado?, al saber entender la motivación y ligarla con los momentos de cada empleado, sabe unirla a su visión de negocio y futuro, por lo que es capaz de cumplir y hacer cumplir los objetivos de las personas y la organización. ¿Cómo trabajar con ellos? Es importante buscar mejorar, evolucionar y hacer cosas diferentes. Estos responsables valoran la capacidad de aprender. lo que implica una motivación intrínseca para mejorar.



