Se pronostica una larga temporada de altas temperaturas y sequías cuyas consecuencias aún es difícil de dimensionar. Así que es necesario estar preparados para lo que se viene en materia de clima
Óscar Osorio Ospina
Los anuncios que recientemente hizo la Corporación Autónoma Regional de Risaralda, Carder, acerca de la llegada del Fenómeno de El Niño y de temperaturas que podrían oscilar entre los 38 y los 40 grados centígrados, parecen no preocupar a muchos pereiranos por cuanto en esta zona del país si bien se han presentado días calurosos, algunos han venido acompañados por aguaceros de alguna intensidad.
Pero lo cierto es que el fenómeno meteorológico El Niño comenzó desde el pasado 8 de junio, según lo confirmó el Centro de Predicción Climática de la NOAA, una división del Servicio Meteorológico de Estados Unidos. Al respecto, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), explicó que El Niño es un evento climático de repercusiones mundiales, el cual se genera cada cierto número de años por el calentamiento del océano Pacífico, y sus efectos pueden evidenciarse en el norte de la región Pacífica, los departamentos de las regiones Andina y Caribe.
Para conocer un poco más acerca tanto del Fenómeno de El Niño como su antagonista, La Niña, hablamos con el geólogo Jaime Guzmán Giraldo, profesional especializado de la Subdirección Ambiental Territorial de Cárder, quien durante más de 30 años ha trabajado en el tema de las amenazas de riesgos.
¿En términos pedagógicos cuál es la diferencia entre El Niño y La Niña?
El Fenómeno de El niño es el que estamos entrando en una fase de inicio, para un posterior desarrollo y su madurez hacia final de año. El Niño como tal hace referencia a calentamientos en la parte superficial del Océano Pacifico y eso va traduciéndose en la zona andina en épocas de sequía o más que sequía, de disminución de lluvias en términos generales y se pueden producir unos impactos asociados a esa baja en las lluvias, muy sensiblemente en el abastecimiento de agua. A su vez La Niña hace precisamente relación al fenómeno contrario, es decir, donde abundan las lluvias, lo que ha sido muy común en nuestro territorio y que nos caracterizó prácticamente en los últimos tres años que tuvo y sigue teniendo todavía grandes impactos. Cuando hablo de excesos, me refiero a que la tendencia o los promedios de lluvias son superados en los diferentes periodos del año y ese nivel de saturación de suelo genera deslizamientos y eventos de inundación. Eso es, en términos muy generales, la diferencia entre el Fenómeno de El Niño y el Fenómeno de La Niña.
¿Se trata de fenómenos cíclicos que se presentan regularmente en determinadas épocas?
Digamos que sí, en términos de periodos largos de tiempo o de décadas, pero de alguna manera no siguen ciclos muy estrictos, aunque sí se da con algún tipo de periodicidad que no es tan uniforme como uno esperaría. Así como acabamos de tener un Fenómeno de La Niña de cerca de tres años, en otro momento como del 2010 al 2011, el periodo de La Niña fue de un rango menor, aunque también de un alto impacto. Así que la periodicidad es muy relativa, pero sí se intercalan a través del tiempo los fenómenos de El Niño y de La Niña y entran a ser periódicos, por decirlo de alguna manera, pero a nivel de décadas y no de años como otro tipo de fenómenos.
¿En cierta forma la acción del hombre ha contribuido a estas alteraciones climáticas?
En términos de los impactos que pueden tener este tipo de fenómenos, los factores que pueden contribuir a que esos impactos sean mayores si se relacionan con las actividades humanas, más que en el origen mismo del fenómeno, que ya a escala global por otro tipo de situaciones, como incremento de temperatura y otro tipo de efectos, sí puede a escala global interferir de alguna manera la distribución en el tiempo de esos fenómenos de El Niño y La Niña. Pero es importante tener en cuenta que para nuestro territorio, el mayor efecto o la manera en que potenciamos esos efectos, es precisamente el dedicar zonas que deben ser de protección a otro tipo de actividades y en ese orden de ideas, los impactos sí están muy relacionados con la antropización de zonas antes dedicadas a la protección.
¿Qué se puede esperar este año con respecto del Fenómeno de El Niño?
Básicamente este mes de junio todavía se prevé que vamos a estar en la fase de lo que se llama neutralidad, no es un fenómeno todavía desarrollado como tal, aunque sí podemos ver algunos efectos ya en sectores a nivel nacional como Guajira, los Llanos Orientales y algunas otras zonas de Santander, donde sí se empiezan a ver concentraciones de temperaturas muy altas. Nosotros hemos tenido en nuestro territorio, algunos días muy esporádicos con temperaturas de hasta 37-38° por ejemplo, pero por ahora en el departamento son situaciones puntuales y no son de manera continua en el tiempo. En otros departamentos se ve que hay un mayor avance en términos de la consolidación del fenómeno a nivel global, pero podemos decir que estamos todavía en neutralidad.
¿Qué ha advertido al respecto el IDEAM?
Este período está declarado por el IDEAM como un inicio de El Niño, con un 62% de probabilidad para los meses desde mayo a julio, posteriormente a eso el fenómeno entrará en una fase de desarrollo y hacia final del año encontrará su madurez y se prevé una probabilidad del 80% de consolidación para el final del 2023 cuando ya podemos tener los mayores impactos en Risaralda, que principalmente se asocian a la eventual ocurrencia de incendios forestales, la disminución de la oferta hídrica y el desabastecimiento de agua. Estos son como los principales impactos que hay que tener en cuenta en el departamento y sobre lo cual las entidades en este momento están haciendo los mejores esfuerzos para que a través de una línea base de información, se puedan trazar las rutas de actuación entre las diferentes instituciones del estado.
¿Y hasta cuándo se puede extender este fenómeno?
Por ahora es un Niño moderado, aunque el IDEAM en sus reportes no ha dado un pronóstico frente a su duración en el tiempo. Cuando se habla de un fenómeno moderado pudiéramos esperar que eventualmente no fuera muy largo, pero pienso que como está en una fase de inicio, todavía debemos esperar cómo avanza en su desarrollo, su consolidación y si verdaderamente qué podemos ver en el tiempo en territorios como Risaralda.
¿Qué hacer frente a este tipo de fenómenos climáticos?
Es importante que las instituciones, sobre todo las Alcaldías y los entes territoriales comiencen a mejorar su capacidad de respuesta, a fortalecer en la actuación institucional para estar preparados, a tener inventariadas las condiciones de los acueductos y hay diferentes frentes de trabajo, como el control de áreas que pueden estar expuestas por el flujo de turismo, dado que el incremento de temperatura, facilita mucho que se den factores para la generación de incendios de cobertura vegetal.

Hace unos años vivimos un episodio bastante grave en esta materia.
En el departamento las zonas que han sufrido mayores incendios de cobertura vegetal en zonas muy próximas o dentro del Parque Los Nevados, como el incendio que ocurrió en el año 2006 en el sector de la Laguna del Otún que consumió un área muy grande de cerca de 3000 hectáreas. Hay que recordar lo que ha sucedido en el pasado y esa es otra tarea fundamental, hacer divulgación de lo que nos ha ocurrido y lo que puede ocurrir, para tomar conciencia de las diferentes actividades, por ejemplo, el flujo de turismo ecológico. Es importante que los visitantes no dejen en el territorio elementos que no pertenecen a él y que todo lo que entra con el turismo debe salir, por ejemplo, no dejar utensilios de vidrio, otros elementos o basuras que pueden contribuir a la generación de incendios.



