En Risaralda como en el resto del país, los fallecimientos a causa de la desnutrición en menores de 5 años de edad vienen disminuyendo, no obstante organizaciones no gubernamentales piden más recursos para esta población.
Las acciones para evitar que más niños y niñas perezcan a causa de la desnutrición, según datos de las autoridades de salud, vienen dando frutos, sin embargo todavía este flagelo está presente en diferentes regiones del país, entre ellas Risaralda.
Por ejemplo, en el departamento se registró este año con corte al 26 de julio, una muerte por desnutrición en menor de 5 años de edad, mientras que en el mismo periodo del 2024 fueron 5 los casos reportados.
A pesar de esta disminución, es importante destacar que Risaralda fue el único departamento del Eje Cafetero en presentar decesos por esta causa en el grupo poblacional señalado.
Otro aspecto a tener en cuenta, es que actualmente hay 3 defunciones de menores de 5 años de edad que posiblemente pudieron ocurrir por desnutrición, pero por el momento están estudio.
La reducción de estos hechos no es algo exclusivo del territorio risaraldense, también se evidenció en el resto del país. Información del Ministerio de Salud indica que “Comparando la semana 30 de 2025 con la misma semana de 2022, la reducción en la mortalidad infantil por desnutrición fue del 55,5%, mientras que la mortalidad en menores de cinco años disminuyó un 16,9%”. Y es que mientras en el 2024 en el lapso de tiempo mencionado hubo 83 decesos por esta razón, en la actual vigencia fueron 68 los perecimientos.
Además recalcar que entre 2022 y 2024, se logró una reducción significativa en los principales indicadores de mortalidad infantil: la mortalidad por desnutrición disminuyó en un 42%, la mortalidad en menores de un año en un 11,1%, en menores de cinco años en un 10% y la mortalidad perinatal en un 12,3%.
Entre las acciones que han permitido esta disminución, está la conformación progresiva de 10.850 Equipos Básicos de Salud (EBS) y 110 equipos de especialistas en todos los municipios del país. Estos equipos, conformados por profesionales de la salud atienden directamente en los territorios, logrando llevar servicios integrales a poblaciones periféricas con limitada oferta médica.
Tener en cuenta que en Risaralda, las muertes por desnutrición en menores de 5 años de edad, se registran principalmente en zonas indígenas, sobretodo en Pueblo Rico, por eso la importancia de la atención en sitio, ya que muchos de estos niños y niñas llegan al hospital San Jorge con muchas dificultades, incluso cuando ya médicamente no hay mucho por hacer.
Más inversión
En Colombia se necesita más recursos para los programas de la primera infancia. Esta es solicitud que se hace desde diferentes organizaciones no gubernamentales como Red PaPaz.
El año pasado se destinó para esta población, el 0,83 % del Producto Interno Bruto (PIB), porcentaje que se encuentra por debajo del umbral mínimo recomendado por entidades como ONU Mujeres, UNICEF y CEPAL, que sitúan la meta técnica en el 1,16 % del PIB.
Esto se traduce en que el presupuesto asignado a la primera infancia fue de aproximadamente $14,2 billones, lo que equivale a cerca de siete millones de pesos por niño. Esta cifra es considerablemente menor al valor promedio asignado por estudiante en educación básica y media, que ronda los 13 millones de pesos. Esta diferencia es especialmente crítica si se considera que la atención integral a la primera infancia abarca múltiples dimensiones: educación, salud, nutrición y acompañamiento a las familias.
Ante este panorama se lanzará la campaña “Actuemos por la primera infancia”, una iniciativa que busca recoger firmas para exigir al Gobierno nacional que el Presupuesto General de la Nación garantice, año a año, una inversión suficiente, sostenible y bien ejecutada para la atención integral de las niñas y niños menores de ocho años. Recalcar que esta iniciativa hace parte de una adaptación local de la iniciativa global Act For Early Years, liderada por la organización internacional Their World.
Pie de foto: La dificultad para acceder a alimentos nutritivos y especialmente al agua potable, hacen que en la zona rural se presenten las muertes por desnutrición en menores de 5 años de edad.



