Choque de visiones entre el presidente Gustavo Petro y el expresidente Juan Manuel Santos por la Paz Total

La política de Paz Total, bandera del gobierno del presidente Gustavo Petro, se convirtió en el epicentro de un agudo intercambio de señalamientos entre el actual mandatario y el expresidente Juan Manuel Santos. Las declaraciones cruzadas evidencian una fractura entre dos figuras clave del progresismo colombiano en torno a los caminos hacia la reconciliación nacional.

El detonante fue una intervención de Santos el pasado 29 de abril, durante un conversatorio en la Universidad Militar Nueva Granada, en Bogotá. Allí, el Nobel de Paz cuestionó duramente la estrategia de diálogo con grupos armados implementada por el gobierno Petro. “Las disidencias de las Farc eran un grupo muy pequeño de traquetos que no firmaron la paz”, aseguró, agregando que al reconocerles estatus político como Estado Mayor Conjunto, el Ejecutivo habría “organizado a las disidencias”. Calificó la Paz Total como “un total fracaso” y advirtió que el país está pagando las consecuencias.

Santos también criticó la falta de planeación y método en la estrategia del actual gobierno. “Se metieron a negociar con 14 grupos al mismo tiempo sin tener la más mínima idea sobre hacia dónde podían ir. Por supuesto, estos grupos aprovecharon esta situación y se han venido fortaleciendo”, dijo. Además, acusó falta de equilibrio entre incentivos y presión: “Ha habido solo zanahoria y no ha habido rigor ni método”.

Las palabras no pasaron desapercibidas. Desde el municipio de La Gloria, en Cesar, durante la entrega de tierras a campesinos, el presidente Petro respondió con dureza. “Tengo que decirle a Santos que se equivoca. Lo que dice es falso. No reconoce su propio error”, afirmó el mandatario, quien además recordó que las disidencias comenzaron a fortalecerse durante el gobierno de Iván Duque. “A Santos se le olvidó el nombre de Duque porque ahora quiere la alianza con él y nos echa la culpa a nosotros que venimos años después del fracaso de una parte del proceso de paz”, lanzó Petro.

El trasfondo del debate tiene un componente cruento. El 27 de abril, en Charras, Guaviare, un pelotón del Ejército fue emboscado por miembros del Estado Mayor Central (EMC), una de las disidencias más fuertes de las Farc. Siete militares murieron, entre ellos el sargento viceprimero Darwin Pérez Sánchez. Otros cinco fueron retenidos e intimidados por los atacantes, en hechos que fueron calificados como “un crimen atroz” por el ministro de Defensa, Iván Velásquez.

El ataque reforzó los cuestionamientos sobre la efectividad de los acercamientos con estos grupos armados y reavivó las críticas contra el proceso de paz ampliado que impulsa el gobierno actual.

Este rifirrafe entre Santos y Petro marca una fractura en la continuidad de la agenda de paz en Colombia, en la que el primero busca defender su legado de 2016, mientras el segundo intenta construir una política más amplia y ambiciosa en un contexto mucho más fragmentado y violento.

Ambos comparten el propósito de la paz, pero divergen profundamente en el camino para alcanzarla. La pregunta que queda es si el país podrá construir un consenso real en medio de esta división entre sus líderes más emblemáticos en materia de reconciliación.

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