Nairo Quintana rompe el protocolo para saludar al Papa León XIV en el cierre del Giro de Italia 2025

En una jornada cargada de simbolismo, emoción y solemnidad, el Giro de Italia 2025 llegó a su fin este domingo con una etapa inédita que recorrió las calles de Roma y culminó en la majestuosa Plaza de San Pedro, en el corazón del Vaticano. El evento tuvo un invitado sin precedentes: Su Santidad el Papa León XIV, quien bendijo a los ciclistas antes de la salida oficial de la etapa 21. Pero fue el colombiano Nairo Quintana quien se robó la atención con un gesto inesperado.

El pelotón ingresó en marcha neutralizada a la Ciudad del Vaticano y, siguiendo el protocolo, todos los corredores echaron pie a tierra y se quitaron el casco en señal de respeto. La ceremonia fue sobria y emotiva. El líder de la clasificación general, Simon Yates, junto a Isaac del Toro (mejor joven), Lorenzo Fortunato (rey de la montaña) y Mads Pedersen (campeón por puntos), saludaron al Papa León XIV como representantes de los ganadores de esta edición.

Sin embargo, el momento más comentado llegó minutos después, cuando Nairo Quintana, rezagado al final del grupo, se adelantó en solitario para estrechar la mano del sumo pontífice. El gesto, aunque fuera del protocolo previsto, fue recibido con una sonrisa por el Papa, quien le ofreció unas palabras al oído y una bendición especial. Las cámaras captaron el momento, que rápidamente se volvió viral en redes sociales.

“Fue un impulso del corazón”, declaró más tarde Quintana. “Estar aquí, en este lugar tan sagrado, y con Su Santidad delante… no podía dejar pasar la oportunidad de saludarlo. Para mí, como católico y como latinoamericano, fue un momento inolvidable.”

Lejos de causar molestias, el gesto de Nairo fue celebrado por los aficionados y por varios miembros del pelotón. “Nairo hizo lo que muchos sentimos en ese instante: la emoción de encontrarse con el Papa es muy fuerte. Su gesto fue valiente y sincero”, comentó un corredor italiano que prefirió no ser nombrado.

La última etapa del Giro continuó su curso tras la ceremonia, con una ruta simbólica que celebró la cultura, la historia y la espiritualidad de Roma. Aunque la general estaba prácticamente definida, el ambiente festivo y la presencia papal dieron un cierre inolvidable a esta edición del Giro.

Con su saludo inesperado al Papa León XIV, Nairo Quintana no solo marcó uno de los momentos más humanos de la carrera, sino que también recordó al mundo que el ciclismo, más allá de la competencia, es también un espacio de fe, emociones y gestos que trascienden lo deportivo.

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