El estadio Padre Valencia fue escenario de una jornada llena de color, alegría y tradición con la realización de los Juegos Indígenas 2025, un evento que reunió a cerca de 200 deportistas y sus familias de distintas comunidades indígenas del municipio. La actividad, liderada por la Secretaría de Deporte y Recreación de Pereira, celebró la unión entre el deporte, la cultura y la identidad ancestral.
Durante la jornada se desarrollaron competencias en fútbol, micro fútbol, lucha de cerbatana, carrera de costal y carrera atlética, además de muestras culturales como tejidos de mostacilla, danzas tradicionales y presentaciones musicales. Según explicó Sandra Milena Grajales, secretaria de Deporte y Recreación, el propósito de estos juegos va más allá de la competencia:
“Buscamos que el deporte, la cultura y la música se unan para fortalecer el trabajo en equipo, disfrutar en comunidad y mantener vivas las tradiciones indígenas”, señaló.
La funcionaria destacó el compromiso de la administración municipal y el respaldo del alcalde Mauricio Salazar, gracias al cual se ha podido mantener activo este proceso de inclusión y participación.
“A través de la Secretaría continuamos con procesos de formación deportiva para esta población. Hoy vivimos una jornada exitosa y esperamos seguir fortaleciendo estos espacios”, añadió Grajales.
Por su parte, Jesús Nacavera, gobernador indígena de la comunidad en Pereira, resaltó la importancia de esta séptima edición de los juegos, que calificó como una oportunidad para la integración y el fortalecimiento cultural:
“Más que una competencia, esto es un espacio de compartimiento y esparcimiento cultural. Nos permite reencontrarnos, fortalecer los lazos de hermandad y visibilizar nuestra cultura ante la ciudad”.
Desde una mirada más amplia, estos juegos se consolidan como un símbolo de inclusión y respeto por la diversidad étnica, recordando que el deporte también puede ser un puente entre culturas y generaciones. En tiempos donde la identidad y la pertenencia cobran valor, Pereira reafirma su compromiso con el reconocimiento y la preservación de las raíces indígenas que hacen parte esencial de su tejido social.



