Pereira despertó este lunes con una ausencia que se sintió en las calles y en las rutas del transporte público. Carlos Jaramillo, conductor de las busetas alimentadoras de Megabús y conocido entre sus compañeros y usuarios como “Piojo”, fue asesinado por desconocidos mientras se encontraba en su vivienda, en hechos que son materia de investigación.
La noticia causó profunda consternación entre el gremio transportador y al interior de la empresa, donde Jaramillo era reconocido no solo por su responsabilidad al volante, sino por el trato cercano y respetuoso con los pasajeros. Durante años, fue parte de la rutina diaria de miles de ciudadanos que confiaron en él para llegar a tiempo a sus destinos.
Compañeros de trabajo y usuarios lamentaron la pérdida de un hombre que convirtió su labor en un servicio humano, marcado por la amabilidad y el compromiso. Aunque las rutas continúan operando con normalidad, el ambiente es distinto: la ausencia de Jaramillo dejó un vacío difícil de llenar.
Desde distintos sectores de la comunidad transportadora se han expresado mensajes de solidaridad con su familia y seres queridos, al tiempo que se elevan llamados por justicia y por mayor protección para quienes diariamente trabajan al frente del servicio público.



