Carlos Vicente S?nchez
Columnista
En una anterior columna, hab?a sugerido dejar gobernar hasta el ?ltimo d?a al alcalde Encargado de Dosquebradas Leonardo Ram?rez, quien ha venido realizando una necesaria labor de poda y limpieza al interior de la administraci?n municipal, pero que ante tanto control administrativo, ha generado la protesta iracunda de algunos concejales contra el Gobernador,? que incluso amenazan con encadenarse, para que el municipio, seg?n ellos, se reactive d?ndoles a ellos contratos y burocracia. Quisiera haber visto tama?a reacci?n por parte de estos pol?ticos cuando todos nos dimos cuenta que se nos estaban robando a Dosquebradas con descaro, haberlos visto protestar con la misma vehemencia, amarrados en el CAM, o grit?ndoles a los corruptos que se fueran. Pero no sucedi?, y ahora ellos mismos padecen las consecuencias de su mudez y un desprestigio descomunal ante una ciudadan?a confundida, desencantada y dispuesta a castigarlos en las urnas, que es donde más les duele, porque dejaron que se robaran casi todo el erario p?blico y hoy piden con descaro que se destrabe el funcionamiento de un municipio que contribuyeron a estancar.
Ahora que no posible dejar al alcalde (E) por más tiempo, ya que el gobernador est? obligado a escoger de nuevo un mandatario (para esta Dosquebradas inmanejable), entre una amarrada terna conservadora, pactada por un alcalde preso, y bajo una incertidumbre que tiene paralizado al municipio y molestos a sus habitantes,? se supo que dicha terna ha sido entutelada, es decir que muy probablemente se demore a?n más la posesi?n del nuevo alcalde, entonces la confusi?n será peor para todos, sobre todo para esos pobres concejales y contratistas con sus necesitadas campa?as a cuestas y que ahora s? protestar?n iracundos y encadenados.
Mientras tanto, el jueves pasado en la mañana, en vez de un concejal amarrado, lo que vimos muchos fue a una anciana habitante de la calle, ba??ndose desnuda en la pileta del CAM, exhibiendo un tumor estomacal de miedo, mostrando su trasero al edificio, sin que ninguna autoridad tomara medidas en el asunto y activara rutas de atenci?n para ella. Aquel cuadro fue más que pat?tico; me pareci? que esa era la verdadera protesta, el retrato doloroso de un municipio, cuyos co administradores y autoridades siguen sin poder descifrar, pero del cual algunos buscan sacar el mayor provecho posible, para su beneficio electoral y personal.
El castigo ante tanto cinismo y abandono no se har? esperar. Ya vendr? gente nueva y honesta, gente que tenga sentido de pertenencia por Dosquebradas, no por la plata, ni los apartamentos, ni los carros, sino gente que tenga como principio ?tico fundamental, no robar, ni dejar robar al pueblo. No se pide más.
