2019, año electoral

Alberto Zuluaga Trujillo

Columnista

Enterrados en el Congreso los puntos esenciales de la reforma política que pretend?a generar nuevos espacios de participaci?n? para la mujer, impidiendo además el ingreso de los dineros de la corrupci?n estatal y del narcotr?fico en las campa?as políticas, fijando l?mite en el tiempo de las curules e imponiendo como obligatorias las listas cerradas, quedan en firme las elecciones de autoridades pol?tico administrativas departamentales y municipales conforme al cronograma aprobado el año pasado por la Registradur?a Nacional.

 

Al desgano congresional para la aprobaci?n de estas importantes iniciativas, se sum? el poco inter?s del presidente Duque de cumplirle a los 12 millones de colombianos con quienes empe?? su palabra para convertir en leyes de la Rep?blica los proyectos negados en la Consulta? Anticorrupci?n, permitiendo en unos su hundimiento tras su discusi?n y en otros, dejando pasar los d?as para el env?o del mensaje de urgencia, cuando ya estaba agotado el tiempo de la legislatura. Quiere esto decir que habr? plazo para inscripci?n de candidatos y listas hasta el 27 de julio y tres meses despu?s, el 27 de octubre, serán las elecciones de gobernadores, diputados, alcaldes,? concejales e integrantes de las juntas administradoras.

 

Las expectativas desde luego son muchas como en? Risaralda, donde los distintos partidos y grupos empiezan a mover sus fichas en busca del poder en franca alianza con los magos de la contrataci?n p?blica regional y nacional. Nos preocupa sobremanera la situaci?n indignante en que se encuentra el conservatismo del Departamento, tras ser aprehendidos altos dignatarios que en su nombre ejerc?an funciones en la Secretar?a de Desarrollo de Pereira al igual que la captura del Alcalde de Dosquebradas, sin que las directivas del Partido respondan por lo sucedido y más vergonzoso a?n, que el se?or Samy Merheg Mar?n, quien ostenta la credencial de senador y por ende la jefatura de la colectividad, no haya tenido? el car?cter ni la altura moral de dar la cara para explicarle a sus votantes el por qu? contaban con su irrestricto apoyo.

 

?De cu?ndo ac? en política un jefe demanda el voto de sus seguidores pero se niega a dar cuenta de sus actuaciones? Su inmenso poder pol?tico no puede continuar de espaldas a sus electores. Si no tiene respuestas por el actuar de quienes llegan a las diferentes posiciones en representaci?n del Partido, la respuesta del conservatismo debe ser igual, neg?ndose a renovarle la credencial en estas nuevas elecciones y arrebat?ndole la conducci?n a la que lleg?, no por las ideas que jamás se le conocieron y mucho menos por identificarse con las doctrinas de Caro y de Ospina, cuyo credo desconoce,? sino por la abultada chequera de la que elecci?n tras elecci?n ha hecho gala, sin pundonor ni verg?enza alguna.

 

No más intrusos ni mercaderes de la política. Es imperativo devolverle al Partido la dignidad? y la gloria de otros d?as y si en su b?squeda, la gloria nos es esquiva, su dignidad restituida será la mejor paga que habremos de recibir, quienes de verdad su? bandera con orgullo, de siempre hemos enarbolado.

Artículo anterior
Artículo siguiente

Otras opiniones

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -