Venezuela y su crucial momento para acabar con la dictadura

Fabio Castaño Molina
Columnista

Axiom?ticas por si solas resultan las im?genes de multidinarias marchas de respaldo que nuevamente recibi? esta semana el autoproclamado presidente de Venezuela Juan Guaid?.

 

Y no solo fue el mar de personas que se vio por las calles de Caracas, fueron r?os muy caudalosos de venezolanos desesperados y acosados por el hambre y por la falta de atenci?n b?sica en salud, los que desfilaron también por la mayor?a de ciudades del vecino pa?s como Barquisimeto, Vargas, Aragua. T?chira y Maracaibo, entre muchas otras. Bien lo dice el refranero popular ?No hay peor ciego, que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere o?r?.

 

Y de esa ceguera no es solo v?ctima el dictador Nicol?s Maduro, sino su s?quito de leales e incondicionales aduladores en cabeza de Diosdado Cabello, su vicepresidente Nelcy Rodr?guez, y el Ministro de la Defensa, Vladimir Padrino, entre muchos otros, que sufren, al igual que su adorado jefe, de la misma paranoia de persecuci?n del imperio norteamericano y de todos aquellos pa?ses que se han alinderado a favor del retorno de la democracia a trav?s de una convocatoria a elecciones justas y transparentes, como lo propone con mesura y caracter el se?or Guaid?, quien ha sido claro y categ?rico en anunciar que la hora cero para que ingrese la ayuda humanitaria a su pa?s será el 23 de febrero.

 

Un reto grande, si se tiene en cuenta el ambiente belicista del propio Maduro al convocar a sus milicias para que no permitan la invasi?n del ?Imperio? con la entrega de las ayudas a su pa?s, a costa incluso de recurrir a la utilizaci?n de las miles de armas que adquiri? por un costo cercano a los 500 millones de d?lares. La suerte est? echada. Los venezolanos de bien, que son la inmensa mayor?a, no aguantan más.

 

El respaldo de muchisimas naciones de Am?rica y Europa al papel de Juan Guaid? no tiene discusi?n. El experimento fallido, catastr?fico, delirante de un hombre que prometi? ser un salvador y termin? convertido en un sepulturero, no tiene discusi?n. El horizonte para muchos contin?a siendo abrumador, pero la esperanza de que est? muy cerca la luz del t?nel y que cese la horrible noche para nuestros vecinos hermanos, es un anhelo que todos tenemos.

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