“Hacer cine es escribir sobre un papel que arde…
… O expresarse y morir, o permanecer inexpresados e inmortales”.
Pier Paolo Pasolini
Tinta y celuloide
En el pasado mes de agosto editamos un cuadernillo con la editorial El Taller Blanco (en edición artesanal y limitada de solo 100 ejemplares), el cual tiene por título Tinta y celuloide.
Recojo algunos de los textos que he escrito estableciendo puentes entre el cine y la literatura. El siguiente es el texto de la contracarátula:
“Como es bien sabido, los vínculos entre la literatura y el cine se han ido tejiendo de manera constante casi que desde las primeras experimentaciones con el cinematógrafo. Ante la novedad que aportaba a las dinámicas culturales la puesta en marcha de la imagen en movimiento, se optó en muchos casos por traer de la literatura las historias, las voces, las diversas narrativas y hasta la intensidad lírica para alimentar a ese “hermano menor” (el cine) que todavía divagaba en la búsqueda de su identidad. Sobre esta relación ya se han escrito muchas páginas, respaldadas y posicionadas en los ámbitos discursivos por disciplinas como la narratología, la semiología, los estudios culturales, la teoría literaria o la teoría cinematográfica, por citar solo algunas. En Tinta y celuloide hacemos una aproximación a diez momentos en que los entrecruzamientos entre el cine y la literatura, han logrado instalar un lugar para la memoria de las prácticas artísticas contemporáneas”.
El Taller Blanco Ediciones es una editorial independiente con énfasis en tres colecciones: Voz Aislada (poesía), Comarca Mínima (ficción) y Escolios (ensayos). Pueden contactarlos en el correo electrónico: eltallerblancoed@gmail.com
Películas rigurosamente editadas a mano
Por Omar Ardila
Volver sobre la narrativa de Víctor Bustamante es ahondar en unos imaginarios que se ratifican por medio de una mirada intensa que devela las pasiones más arraigadas del autor: el cine, la ciudad de Medellín, las mujeres jóvenes y cierto tono de reverencia patrimonial por un lugar que añora pero que ya no es.
Los cuentos de Películas rigurosamente editadas a mano fluctúan entre el anhelo y la frustración, entre la certeza de una realidad sombría y la confirmación de que la apariencia ha conquistado con sutileza los nuevos cuerpos, los nuevos discursos y ha unificado las percepciones en torno al fracaso.
Hay sin duda una escenografía que habla a cada paso, que ha ayudado a narrar al mismo autor en sus búsquedas y en sus devaneos, y que le ha permitido construir una subjetividad urbana, desde el asfalto, las plazas y las aceras.
“Sé que suena como una paradoja, pero no será romántico abjurar de lo material para encerrarse en algún lugar oscuro y lejano tras un pretendido universalismo. Además, dónde mirar en algún cine las muchachas tan esquivas o algún libro detrás de la vidriera que provoque una lectura. La ciudad de por sí adquiere ese carácter mediador, está presente en ti, a ella te acomodas…”
Esa ciudad devora y al mismo tiempo salva. Es escudo y peligro. Habla a través de los bellos cuerpos y calla como en una fotografía del tedio. Sin embargo a esa ciudad se debe el autor, pues solo en ella puede vivir sus sueños en celuloide.
En la obra de Bustamante hay un deseo que habita en la imagen y su esperanza de movimiento, el cine ha devenido la patria anhelada y el narrador construye personajes identitarios (a veces fotógrafo, otras director o guionista) que documentan una vida y nos la entrega sin esquivar la soledad del transeúnte que continúa en la búsqueda del mejor encuadre.
la gran Películadel mundo
Andrés Upegui Jiménez
Andrés Upegui Jiménez (Medellín, 1957), cineasta, abogado y filósofo “amateur”. Estudió derecho y filosofía en la Universidad de los Andes de Bogotá; teología y filosofía en el seminario de la Fraternite Saint Pierre en Witgrazbad, Alemania; fue defensor público para la Defensoría del Pueblo; profesor universitario y posee una maestría en filosofía de la Academia Internacional de Filosofía de la Universidad Católica de Chile. Trabajó como editor, productor y asistente de dirección con Víctor Gaviria en las películas “Buscando tréboles”, “La lupa del fin del mundo”, “La vieja guardia” y “Los habitantes de la noche”. Asistente de dirección en la película de dibujos animados “Isaac Ink, el pasajero de la noche” de Carlos Santa. Editor de los libros “Páginas de cine” de Luis Alberto Álvarez y “Fernando González y nosotros” de Germán Pinto Saavedra. Ha escrito crítica de cine en la revista “Arcadia va al cine”. Como director ha realizado el cortometraje “El Hurón” (1982) y el mediometraje “Lugares comunes” (1985) con guion de Víctor Gaviria.
la vida es bella
Este poema es uno de los seleccionados por la editorial Escarabajo (Eduardo Bechara), para hacer parte de la antología La vida es bella.
ÚLTIMO TANGO EN PARÍS
Abandonar las calles, los rostros, los andenes. Abandonar las citas, los encuentros, el café, los besos. Ignorar las palabras, los versos, el lenguaje. Llorar un poco. Limpiarse los mocos, las lágrimas, las uñas, las lagañas. Romper fotos, la infancia, las carencias. Volarse sin pagar. Acatar la lujuria, los mordiscos, los delirios, las mentiras, las caricias. Fingir, reír. Olvidarte. Mentir a cada instante. Mentir siempre. Nunca regresar. Echarlo todo al vacío de la memoria de las calles. Rentar un cuarto, un apartamento. Fornicar con un desconocido en Rue de L´Alboni.
A estas horas de la vida casi nada tiene importancia. Quizá un café y alguna melodía. Un tango. Ir al bar Eiffel Kennedy. Lo demás: vagar sin rumbo, de norte a sur, de sur a verte y viceversa. Ahora el ritmo es lento. La ebriedad se apodera del miedo. Tenemos tantas cosas en común. La muerte es una de ellas. La risa se muere de risa. Alguien suelta la carcajada cuando me recuerda. Ya he olvidado todo. En la puerta del hotel una mujer odiosa la mira sin piedad. Una tormenta, las pulsiones. Los vidrios del mundo están rotos de melancolía. Podríamos volver a empezar; qué aburrido.
Disparaste en medio de la danza esa vieja pistola de tu padre. Desapareciste como por arte de locura. Ocupaste el espacio más leve en la memoria del verso. Dibujaste las líneas del boceto que traíamos en los bolsillos. Saliste en medio de la lluvia con los papeles en tus manos. Oscureció tanto que no pudimos vernos entre los arroyos. En los periódicos nos recuerdan la tarde del abandono y el desperdicio de la epidermis. Sabías algo que todos hemos ignorado. Pero quedaste bajo la rueda de ese amor que te envió el director de la película. Intento llamarte. No contestas. Intento escribirte. Te niegan en todos los puertos, en todas las fruterías, en todos los bulevares.
Un escenario idéntico al momento del beso que suprimió el encanto. Amarías tanto morir al revés. Volver al tiempo y detener los segundos. El tiempo pasa por encima de nosotros, de nuestros pies. Nos pisa las uñas, los huesos, las narices, los hígados. El tiempo sigue campante frente a los muertos. Tú estás en ese rumbo de los huesos calcinados. Imposible pensar que sobrevivirás a la lujuria.



