Ángel Gómez Giraldo
El viernes siempre trae buenas sorpresas y el correspondiente a la fecha del 16 de este mes de noviembre me llegó con una mujer de delicada expresión, como de muñeca de porcelana.
Sin embargo ha hecho cosas gigantescas. Una de ellas fue haberle dado casa a 220 familias sin tener vivienda propia. Se trata de la misma que tiene un nombre que pega fácil en la memoria: Ligia Ospina.
¿Y dónde nació Ligia con esa magia? -Le preguntó lleno de incredulidad.
Ella me responde con voz rapsódica e inundando de luz del recinto con sus ojos oscuros:
-Eso fue en Viterbo (Caldas) La noche en que los samanes (árboles que alineados a lado y lado son mojones de la avenida por donde se ingresa y sale del pueblo), se abrazaron al escuchar la canción “Adoración” interpretada por la agrupación musical Los Celestes, creada por el músico local Fernell Ocampo.
Cuentan los abuelos que de verdad hubo un tiempo en que los samanes de Viterbo se amacizaban haciendo arcos con sus ramas, cada vez que esta agrupación musical daba concierto en la plaza principal.
Y podría haber sido cierto, porque esta dama con caminado de alondra, gracioso, me parece haber sido hecha con toda la expresión musical romántica. Y fue viendo la corpulencia de esos samanes que creció y formó su carácter de líder social.
Emigra
Una jovencita, apenas con el título de bachiller, emigró a la vecina Pereira, ciudad de la que había oído decir que es un bambuco que se viste de chapolera para recibir al forastero.
Y aunque en la trasnochadora y morena encontró el decreto-poema- del vate Leonardo Fabio Marín, prohibiendo enamorarse/enloquecerse/distraerse/desnudarse/envilecerse/maquillarse/ mirarse/ animarse, abrió con las llaves que nadie le entregó las puertas que tampoco tiene la Perla del Otún para ir directamente al convento y centro educativo de las Adoratrices, a sabiendas de que necesitaban una maestra laica. Y las monjas la dejaron y ella se quedó no para vestir hábito sino para ver la tela que se gasta al diseñarlos.
“Aún hoy me parece ver a la hermana profesora de canto que por sufrir de narcolepsia caía al piso desmayada por el sueño no más empezando la clase de solfeo”.
¿Recuerda el nombre de la Hermana?
-Una persona que sufre la enfermedad del sueño nunca se olvida. Su nombre era Nelcy.
Otra cosa sorprendente de ella es que permaneciendo en un convento, mirando hacia la calle y espiando la vida mundana desde los postigos de las ventanas, avizoró al hombre que pensó había sido hecho para ella, “porque al corazón siempre hay que hacerle caso o si no se infarta”, sostiene convencida de ello.
Y como corazones juntos saben lo que tienen qué hacer, no tardaron en poner manos a la obra, y Ligia y su esposo tuvieron una hija, Claudia Patricia a la que la madre no permitió que fuera monja porque su opinión es que la belleza de una mujer no se cubre.
-Sí Ángel, mi hija es una reina enamorada de la salsa y por esto decidió vivir en la ciudad de Cali. Me lo dice con esa voz de dulceabrigo, tono suave que tiene.
L a vocación
Descubro que Ligia tiene su guardado para esta entrevista.
– Cierto, le iba a decir que mi vocación es el servicio social, el cooperativismo como filosofía y mi fortaleza para gestionar con éxito obras para la comunidad.
Con modestia pero ayudada con la certeza que la caracteriza, convenció a una integrante de la familia Castro del sector del barrio Cuba, casta de la que se dice ha tenido más tierra que el cielo estrellas, y de ahí viene el nombre de la Cuchilla de los Castro que le da nombre a otra zona poblada del mencionado barrio de Pereira, para que vendiera a la cooperativa de vivienda creada por la misma Ligia cuatro décadas atrás, para darle casa a familias de escasos recursos.
Y sí, logró que la señora Castro le entregara a precio muy barato las hectáreas donde se construyeron 220 viviendas y se urbanizó lo que hoy es Villa Ligia I, Villa Ligia II y Villa Ligia III, allí en Cuba.
¿Y separó una para usted?
-No, pero como Dios sabe recompensar las buenas acciones, años después de haber concluido las obras del plan de vivienda, me facilitó los medios para tener vivienda propia.
El trabajo comunitario no es fácil y el tramitar vivienda para otros bastante difícil pero Ligia lo hizo.
Incansable en la obra social, abrió en Pereira la Fundación Amor y Fe que trabaja por el rescate de los valores humanos y la defensa del planeta. Tiene sus buenos días para la Pastoral Social de la parroquia del Claret, Lago Uribe Uribe.
Su compañera de visita a esta casa periodística, Marta Lucía Pérez, reafirma que es necesario educar a la gente en la filosofía ecológica para aminorar la crisis que vive el planea con la contaminación ambiental. Esta es su prédica en la fundación Amor y Fe de Ligia Ospina.
Comunera
Al comenzar el año, el corazón de Ligia que no es engañero, le pidió que lanzara su nombre como candidata a la comuna del centro.
Y lo hizo ganando tal privilegio en las elecciones regionales del 27 de octubre de este año con 839 sufragios. Sabía que le tenía que obedecer al corazón. Ahora habla con orgullo de las JAL, Juntas Administradoras Locales, que le facilitarán su labor social y tener representatividad en el presupuesto participativo del municipio de Pereira.
Desde que fue electa como comunera, esta mujer no cabe en el “orgullo”, tanto que al recibir la credencial de comunera el jueves 14 de este mismo mes, levantó agradecida el documento a la altura del pecho, dizque para tenerlo cerca al corazón y éste la certeza de que siempre le obedece.
Una Junta Administradora Local (JAL) es parte de la estructura del Estado colombiano dentro de la rama ejecutiva con funciones normativas y de control político en el orden territorial, y fueron creadas por la Ley 136 de 1994 como corporaciones administrativas de elección popular.
Comida sana
Así pues que a la líder social y comunera la espera un trabajo grande. Por esto será que últimamente la han visto buscando comida sana del restaurante El Enebro de la calle 19 con carrera 4 del que es propietaria la naturóloga y homeópata Gloria Esperanza Londoño Ramírez.
Y hace lo correcto ya que va a necesitar la energía que proporciona la leche de soya y la sopa de ahuyama.
!Ay Ligia! Debes regresar a Viterbo tu pueblo de origen. Puede ser que ahora que has logrado ser elegida comunera del centro de una ciudad capital, los corpulentos y vigorosos samanes te quieran abrazar.



